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Abril Copio unas palabras escritas por el cronista provincial que ha– cen alusión a su estado de ánimo durante los últimos años de su vida: En todos los años que ha estado en la enorme iglesia y casa de jesús de Miramar, el P. Augusto ha tenido una idea constante: conservarla para la Orden. En palabras del mismo P. Augusto: «Nadie ha gozado y sufrido tanto como yo en esta iglesia; nadie la ha defendido, conservado y custodia– do como yo... ». Y con esta intención de conservar la iglesia y residencia empeñó todas sus fuerzas. Fueron varios momentos en que diversas fuerzas, religiosas o estatales, se interesaron por ella y quisieron incluso adueñarse, pero el P. Augusto, siempre estuvo atento para que no sucediera. Y lo consiguió. De esta forma, en el escrito que mandó en 1989 a todas nuestras casas decía: «... Creo sinceramente que todo está ya asegurado y podemos gozar pacífica– mente de esta residencia. Pero ahora soy yo quien se hace esta pregunta: ¿y por qué y para quién me he esforzado por conservar esta residencia? ¿Por cuánto tiempo podré gozar de ella? Porque ya voy corriendo las etapas de mis ochenta años dispuesto a cumplir mi contrato con el cielo... ». Hay en la vida del misionero franciscano algo que no es posible encontrar ni en los falsos ministros del Evangelio, ni en los explora– dores de nuevas tierras, ni en los buscadores de diamantes y piedras preciosas: es el espíritu de sacrificio de que está animado por el bien de las almas, el amor a la Orden y la gloria de Dios. Con gran generosidad y espíritu de almegación sobrevivió, los últimos años de su existencia, trabajando por mantener viva nuestra presencia en la isla de Cuba. Debió serle grato, aunque también dificultoso, ser un fiel custodio de los bienes materiales y del patrimonio espiritual que tantos sudores habían costado a nuestros religiosos. Alguien dijo que, en ocasiones, se mostraba como un hombre solitario, pensativo, inquieto, embebido en sus preocupaciones que tenía que mascar y asimilar en la intimidad: era la manera de encontrar soluciones y de no 294

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