BCCCAP00000000000000000000709

Marzo profesor, es justo añadir otra más específicamente sacerdotal: la predicación. Una predicación clara, concisa, asimilable, de un buen decir y llena de contenido. Como justo reconocimiento a tan extensa y meritoria labor, el P. Mauricio fue premiado con diversas condecoraciones: Medalla de Bronce por sus trabajos en el campo de la Cinematografía; Medalla al Méritorio del Trabajo en su categoría de plata de primera clase, concedida por el Ministerio de Trabajo en 1956; Encomienda de Cisneros; Encomienda de Alfonso X el Sabio, concedida por el Mi– nisterio de Educación Nacional en 1959... El P. Mauricio de Begofla, dotado por la naturaleza con extraordina– rios valores, fue un hombre de acusada personalidad: su modo de ser y de actuar, salpicado de rigor científico, profunda formación humanística y religiosa, acusados tintes de poeta y artista, le pusieron en la lista de esos seres que se hacen admirar y respetar. No fue hombre autoritario, pero todos los que le trataron podían apre– ciar en él una gran categoría humana, científica y espiritual. No era hombre de muchas palabras, pero su lenguaje conciso, elegante y moderado estaba lleno de sabias enseñanzas y profundo contenido es– piritual. Sabía apreciar todo lo bueno y bello de las cosas; era equilibrado en sus apreciaciones, modesto en sus actitudes y respetuoso con las opiniones de los demás. Religioso sencillo, limpio en su porte exterior y ordenado en el trabajo, reflejaba externamente su profunda formación cultural, su exquisita alma de poeta y el auténtico espíritu franciscano y sacerdotal. Fue el P. Mauricio un sincero amante de las glorias de la Orden y profesó una devoción filial a la Virgen. Así la canta en sus versos: 246 Soy buscador peregrino de fuentes, flores y estrellas y me propuse encontrar la purísima entre ellas...

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz