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¡ ·· Marzo Cristo, les alivió. Es que para el cristiano amar debe ser tan natural como respirar (Teresa de Calcuta). En este su afán de aliviar física y espirilualmente a los enfermos cooperó con las Hermandades de Nuestra Sra. de Lourdes, participando en las peregrinaciones con los enfermos que se organizaban a aquel santuario mariano. El P. Pedro Pedrosa (Pastor de Respenda) fue un hombre plenamente concienciado de las obligaciones que supone el estado religioso y sacerdotal: salvarse a sí mismo y facilitar, por todos los medios, el camino de la salva– ción para los demás. Entusiasta predicador, prógido y desinteresado médico de los cuerpos y de las almas, supo ganarse el afecto y el respeto de todos aquellos que gozaron con sus cuidados y su atención. Como los de Cristo con sus ovejas. Por algo se llamaba también «Pastor»... Y recordando unos versos de Lope de Vega: Si el nombre se conviene con las cosas, en él su vocación se reflejó. BIBLIOGRAFÍA: BOP 47 (1994) 49 s; Flash, n.º 153 (1994) 59 s; «El Santo» abril de 1994, 172. 218

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