BCCCAP00000000000000000000709
San Antonio: el tumor se había extendido por su cuerpo afectando a diversos órganos vitales. Apenas transcurrida una semana de su llegada a Madrid falleció en San Antonio de Cuatro Caminos en la madrugada del 20 de marzo de 1994. Contaba 82 años de edad. Inmediatamente fue trasladado al convento de Santander, donde se celel.n at un los funerales con la asistencia del obi3po dimisionario, monseñorJuan Antonio del V al, sacerdotes y religiosos conocidos y un numeroso público de la ciudad de Santander, que de esta mane– ra quisieron testimoniar su gratitud a quien, con generosa entrega, había colaborado con ellos y gastado parte de su vida en aliviar las dolencias de los demás. Sus restos reposan en el cementerio santan– derino de Ciriago. La actividad sacerdotal del P. Pedrosa la podemos resumir en una frase: velar por la salud espiritual de las almas y aliviar las dolencias de sus cuerpos. El apustolaJo típicatnente sacerdotal lo realizó me– diante la administración de los sacramentos y la predicación. Fue– ron las misiones populares, seguramente, una de las mayores ilu– siones de su vida: muchas regiones de España y, sobre todo, de Galicia pudieron escuchar su voz cuando solo, o con otros religio– sos de la Provincia, recorría pueblos y ciudades como apóstol del Evangelio formando parte del equipo de predicadores especialmente preparados para esta labor: eran tiempos pasados, la técnica misio– nal era diferente, la pastoral transcunia por otros cauces que hoy están cerrados y parecen fuera de lugar..., pero la semilla quedó en la tierra y, a su manera, la hicieron fructificar. Una segunda faceta del trabajo apostólico del P. Pedro fue su empeño por el cuidado de los enfermos: visitas domiciliarias, aten– ción espiritual... A ellos dedicó mucho tiempo y con mucha genero– sidad. Seguramente incidió en su alma aquella consigna de Phil Bosmans: Sabes que para algunos la vida es un insoportable dolor. Entra en su sufrimiento, en su soledad. Baja de la cumbre de la autosuficiencia hacia el valle de los hombres solos y enfermos. Y él bajó, y se metió entre ellos sin dejarles a la vera del camino y, en sus dolencias, como 217
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz