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Marzo. De regreso a España en 1939, pasó por las siguientes fraternida– des: Gijón (1942-1945); Montehano (1945-1948); Madrid (Jesús, 1948-1949); Gijón (1919-1960); Burgos (1960). Destinado final– mente a Bilbao en 1961, permaneció en este convento hasta el 21 de marzo de 1963, ingresando, en esta fecha en la enfermería de San Antonio. Su salud estaba notoriamente disminuida: aceptó con gran re– signación y alegría el conocimiento de su enfermedad - angina de pecho- que le fue notificada por el médico. Cuando se encontraba ocasionalmente en El Pardo, pasando unos días de descanso, falle– ció el 3 de marzo de 1964, a la edad de 77 años y !J~ de vida religiosa. Fray Liberato trabajó mucho y trabajó bien en los quehaceres propios de su condición, sobre todo, de albañil, portero y cocinero. En 1948 fue nombrado hermano Socio del P. Provincial. Son varias las virtudes humanas y espirituales que practicó Fray Libe– rato; especialmente fue edificante su proceder durante la última enferme– dad, que aceptó con resignación, alegría y buen comportamiento: dio gracias a Dios por ella y a los médicos por haberle comunicado su grave– dad. Siempre le parecieron excesivos los cuidados que le prodigaron los religiosos para aliviar las dolencias del «hermano cuerpo». Su espíritu ingenuo y sencillo le acarreó frecuentes sinsabores y sufri– mientos interiores, pero de estos hombres «pequeños y sencillos es el reino de los cielos»: Dios le regaló un alma piadosa y llena de recogimiento. Practicó, con gran devoción, el culto a la Stma. Trinidad y tuvo un amorfilial a la Virgen; el rosario en sus manos no era un utensilio más, el rosario significaba para él la mejor herramienta para trabajar y convertir su alma de niño en un hombre espiritualizado, en un genuino buscador de la peifección religiosa. BIBLIOGRAFÍA: AO 80 (1964) 222; BOP 17 (1964) 65 s; EV 23; AP (con– temporáneo), carp. 13N2; Pacífico 246. 190

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