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El P. Melchor, fiel al cumplimiento del servicio que le había asignado la Orden, declinó otros empeños y cargos que pudieran mermar su plena dedicación a los trabajos del Instituto Histórico. Solamente cuando vio asegurada la estabilidady pleno rendimiento de éste, dio paso a una segun– da época de su vida: otros 17 años fecundos, esta vez al servicio directo de la Iglesia. El amor a la Iglesia fue la principal característica -por no decir la única- de su romanidad, adquirida, asimilada y vivida durante los largos años de su residencia en la Ciudad Eterna, donde había recibido el sacerdocio el 19 de julio de 1928. Por su competencia, bien demostrada, en los estudios de historia y de espiritualidad, ya en 1954 había sido nombra– do consultor de la sección histórico-hagiográfica de la Sagrada Congrega– ción de Ritos, pieza fundamental en la elaboración de las causas de beatificación y canonización. El 23 de febrero de 1965 fue escogido por el Santo Padre para el importante rareo de relator wmeml rf.p, la misma SP.r.– ción y Con,e;reKación. De su laboriosidad en los diez años que desempeñó este cargo da testimonio de la impresionante fila de casi 300 volúmenes o fascículos, en formato grande, de otras tantas causas en las que trabajó directamente... ...Aunque personalmente apenas conocido en la Provincia de la que se ausentó en virtud de la santa obediencia en 1927, él la amó y sirvió con devoción verdaderamente filial. Por su parte, la Provincia había deposita– do su confianza en este hijo lejano, nombrándole Custodio durante nueve trienios seguidos, desde 193 9 a 1966. La representó en los Capítulos gene– rales, tramitó sus asuntos en Roma con esmero y espíritu de servicio, se interesó paternalmente de sus estudiantes en el Colegio Internacional, sur– tió de libros las principales bibliotecas de la Provincia. La sola pertenencia del P. Melchor a la Provincia de Castilla, hizo que ésta juera conocida y estimada en toda la Orden, como madre de nuestrd'primer y mayor histo– riador. También la Orden le demostró su confianza cuando, en 1975, al ser exonerado del cargo de Relator general por límites de edad, le nombró Supericrr y d,0s años más tarde Vicario de la fraternidad de San Fidel en Roma. El P'. Meldwr se desinteresó de toda notoriedad personal, pero no 147
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