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634 ((ALVERNIAJ) gia no debe ser una ciencia sólo especulativa, sino eminentemente práctica... Debemos vivir penetrados del espíritu de la li– turgia en sus diversos tiempos y manifestaciones. Penetrar en los sentimientos de la Iglesia, se– gún las épocas litúrgicas, como el Adviento, Na– vidad, Epifanía, Cuaresma, Resurrección, Ascen– sión, Trinidad, días festivos de N. S. J., de la San– tísima Virgen María, de los santos.,. Seguir ese ciclo de la liturgia, esa variedad hermosa que se repite durante el año para penetrarnos de sus sentimientos y servirnos •como medio de santifi– cación. Y esa variedad, ese espíritu, se debe ma– nifestar principalmente en la Misa y en el Oficio divino, que son las dos obras principales y coti– dianas... Dos faros de luz y dos focos de amor que lucen y arden continuamente en la Iglesia... Dos torrentes continuos de gracias y dones para nuestra salvación y santificación ... Celebrar u oír bien la santa Misa y rezar el Oficio divino con devoción. Debemos, finalmente, propagar y enseñar la vi- da litúrgica dentro y fuera del claustro ... En la carrera eclesiást;ca, durante los estudios... , a los Hermanos legos... , a los coristas ... , a los novi– cios... Fuera del convento, a las gentes, los misione– ros, los predicadores, etc. Dentro y fuera, con la enseñanza, el consejo, la exhortación, el buen ejemplo y todos los medios que estén a nuestro alcance... Hacer todo lo posibl2 para que todos los cris– tianos conozcamos los tesoros de la liturgia, vi– vamos del es 1 Jírltu de la liturgia, penetremos en el sentido y significación de la liturgia, que es la vida de la Iglesia, es la vida de Dios entre nos– otros, es la comunicación. directa con Dios por medio de las plegarias oficiales; es la unión con Dios por medio de la Comunión; es la aplicación de sus gracias por medio de los sacramentos; es la redención continuada por medio del sacrificio de nuestros altares.
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