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6:l:i é< A í. V E R N !A » ---------------=----------- viendo a los eclesiásticos asiduos en las divinas alabanzas, tomarán también parte. 5.ª Finalmen– te, para decoro de la religión cristiana ante los paganos, judíos y herejes _(169). Cuando se canta en coro debe hacerse confor– me a las normas de la música, o según el canto usado entre nosotros. Con gravedad, uniformidad, consonancia de voces y de espíritu, ni muy alto ni muy bajo. Que sirva de edificación a todos los que escuchan... El Oficio divino, después de la Misa, es la prin– cipal devoción, preferible a todas las demás. Cien oraciones privadas, dice S. Ligorio, no tienen tanto valor como la única oración del Oficio divi– no, porque se dirige a Dios en nombre de la Iglesia y con sus mismas palabras. Santa María Magdalena de Pazis decía que cualquier otra ora– ción o devoción en parangón con el Oficio divino tiene menor mérito y eficacia ante Dios. Des– pués del sacrificio de la Misa, no hay otro tesoro más precioso, del cual todos los días podemos sa– car torrentes de gracias (170). La Santa Iglesia nos seflaló ese Oficio angélico para que día y no– che, como ciudadanos del palacio del Sumo Rey, le ofrezcamos el sacrificio de alabanza. Como los ángeles ensalzan la Majestad del Padre, y no cesan de cantar: Santo, Santo, Santo, así nos– otros, émulos de la celestial Sión, en !rase de la Iglesia, debemos ensalzar la Majestad del Al– tísimo (171). VI. OTRAS OBRAS BUENAS Con este mismo espíritu interior, litúrgico, de– bemos administrar o recibir los otros sacramen– tos de la Iglesia cuando y como convenga y a (169) V. LEONE BRACALONE, op. cit., III, p. 91. SAN BONAVENT., De Sex aliis Seraph., c. VII, nn. 5-9, t. VIII, p. 149. (170) VICTORIDS AB. APPELTREN, o. M. Cap., Sacrae Liturgiae Promptuarium, part. II, P. 20, nota 3. Ratis– bonae, 1913. (171) Breviario in Dedicat. Eccl., Hymn. Laud. ll
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