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616 «ALVERNlA» 3.ª En cuanto a los frutos, se ha de distin– guir aun intensive y extensive. Intensive, el sa– crificio de la mü;a es limitado, es decir, no siem– pre por un solo sacrificio se consigue lo que se pide o desea, por lo que en la práctica se suelen ofrecer muchos sacrificios por un solo fin. La ra– zón interna no es otra que la voluntad del mis– mo Jesucristo, que quiso que el sacrificio se ce– lebrase muchas veces y por muchos, para recor– dar su Pasión y Muerte... Extensive.-Otra cuestión es acerca del valor extensivo. Puede proponerse en cuanto a los que activamente participan como los que asis– ten u ofrecen; en cuanto a aquéllos, sólo pasi– vamente participan, o sea que por ellos se ofrece el sacrificio. I. La multitud de oferentes o asistentes al di– vino sacrificio de la Misa no disminuye su fruto. Por una parte, la Misa es de valor in se infinito; por otra, para que se aplique el fruto sólo se re– quiere que se ofrezca. Estas dos condiciones se realizan en los oferentes o asistentes, sean pocos o muchos. Cada uno recibirá tanto cuanto per– mitan sus disposiciones, tanto cuanto merezca y Dios le quiera dar. Luego aunque hubiera un número incontable de asistentes, no por ello re– cibirían menos. Una Misa en este sentido es un tesoro infinito que no se agota por la multitud de oyentes u oferentes. De aquí que muchos ce– lebrantes que simultáneamente digan la misa, co::no en el Oriente, cada uno puede recibir el estipendio... II. Por razón de aquellos que pasivamente participan, es decir, por los que se aplica la Misa. Hay dos opiniones entre los teólogos. Unos dicen que sí y otros que no. Lo más probable y común es que la extensión del fruto es finita, que el mismo sacrificio no aprovecha lo mismo si se ofrece por uno o por muchos. De otra manera, no se comprende cómo una Misa se aplique por determinadas personas; más razonable fuera aplicar una Misa por todos, máxime por los di-

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