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612 ((ALVERNIA)) proficiat ad salutem (137). Por el celebrante, los asistentes, la Iglesia universal, los herejes, cis– máticos, infieles, para que conozcan al verdadero Dios y su enviado, Jesucristo. Como el Viernes Santo el sacerdote ruegrr por toda clase de per– sonas dentro y fuera de la Iglesia, incluso por los pérfidos judíos, así el S'.1Crificio de h Misa, representación y continuación del sacrificio del Calvario, Jesús Redentor intercede 1J0r nosotros y es escuchado JJor su reverencia (138). Durante la Misa debemos rogar por todos y por todas las necesidades espirituales y temporales, propias y ajenas; unirnos a las oraciones del sacerdote, a las de la Misa, a las intenciones de María al pie de la cruz y del mismo Jesucristo inmolado por nuestro bien... Pongamos delante de Dios los mé– rito,; infinitos de su Hijo, y en su nombre pida– mos cuanto necesit"mos. Per Christum Dominum nostrum, concluyen las oraciones... Por Él rogue– mos y por Él alcanzaremos; es nuestro Mediator... 12. Eficacia del sacrificio de la Misa.-Para conocerln. es necesario distinguir las razones o principios de donde proceden los frutos, que son dos: por parte ele los oferentes y por parte ele la victima. 1. 0 Oferentes.-Los oferentes del sacrificio de la Misa podemos decir que son tres: Jesucristo, la Iglesia y el sacerdote ministro. a) Jesucristo es el oferente principal que en el sacrificio de la M 1 sa ma'1lfiesta y presenta al Eterno Padre los m{'ritos y s2tisfacciones del sa– crificio de la Cruz pnra que se nnliquen a los hombres. Es como una nueva interpelación e impetración que hace de nuevo desde el altar, fundada en los méritos infinitos adcmiridos en su Vida, Pasión y Muerte. El fruto que procede de este oferente se llama ex opere operato, en sentido estricto de la palabra; tiene un valor in– finito, y es independiente de la bondad o mali– cia, del ministro humano, (137) Ofert. de la. Misa.. (138) Exauditus est pro sua reverentia. Hebr., V, 7.

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