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DIA VIII Conferencia III (XXXII) DE LA VIDA LITURGICA Exaudltus est pro sua reverentia. Fué escucliado J)Or su reverencia. (Hebr., V, 7.) La virtud de reiigión es la más excelente entre todas las morales, por razón de la dignidad del objeto directo, que es Dios. Los actos de religión se manifiestan principalmente por el culto, que no es otra cosa que el honor que damos a Dios por su excelencia. El culto r2ligioso se construye por las acciones internas y externas, que demues– tra~1 la excele21cia, dignidad, super:oridad de nues– tro D:os y nu2stra sum:sión y dependencia... Estamos obligados a dar culto a Dios con el cuerpo y con el alma, con los actos internos y externos, en privado y en público, con los actos individua!e.o y sociales. Las razones son muy senc'.llas y cl3.ra~ . Dios es nue.;tro creador, nues– tro conservrrdor, nuestro provisor, nuestro bien– l1echor, nuestro juez y glorificador. De Él depen– demos y de Él lo recibimos todo; luego es nece– sario que áe:11ostr2mos nuestra dependencia, nuestra sumis:ón, nuestra gratitu::l, nuestro amor. El culto se puede referir directamente a Dios o a las cosas que se relacionan íntimamente con Él. De aquí la diversidad del culto católico. a) Culto de latría, que se tributa a Dios y a Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. bJ Culto de hiperdulía, que se tributa a la San-

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