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598 «AtVE!tN!A)> mo a Padre, Hermano, Esposo, Maestro, Médico, Bienhechor... Entra en coloquios con Él. d) Pide y recibirás. Clama a tu Dios por todas las necesidades propias y ajenas... Es la hora de la audiencia del Gran Rey... Es el momento de la distribución de sus tesoros... Es la hora de con– sulta con el Médico divino, que puede poner re– medio a tus enfermedades... Es la hora de clase para preguntar y consultar al Maestro divino qué es lo que debemos hacer en la vida, qué caminos hemos de seguir... e) Pregunta, indaga cuáles son los remedios de tus males, cuál es la voluntad de tu Dios. Se– ñor, hablad, que vuestro sierl'o escucha (117). Se– ñor, dadme entendimiento para conocer tus man– datos (118) ... Hágase en mí según vuestra san– tísima voluntad ... f) Por último, conságrate al servicio de tu di– vino Huésped, ofrécele tus obsequios, aplica los remedios que te indica, formula tus propósitos y, acompaüado de tu Dios, vete confiado a ponerlos en práctica... ¡ Oh, si con estas disposiciones recibiéramos to– dos los días la Comunión, cuánto más adelanta– ríamos en el camino de la perfección! Hay hom– bres que comen mucho y engordan poco, porque no asimilan bien; hay otros c!ue come~'1 menos y están más gordos, porque asimilan mejor... Así su– cede en el orden espiritual: hay religiosos que comulgan diariamente y progresan poco en la santidad, porque G'Omulgan sin las debidas dis– posiciones, sin fervor ... Antiguamente los santos comulgaban menos veces y adelantaban más, por– que lo recibían con mejores disposiciones. Tome– mos este divino manjar con las mejores disposi– ciones posibles y haremos rápidos progresos en la santidad... (117) Loquere Domine, quia audit servus tuWJ. I Reg., III, 9. (118) Da mihi intellectum iit sciam testimonia tua. Ps. CXVIII, 125.

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