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596 «ALVERNIA)) Dios, llenos de confianza en sus bondades, ex– citemos la devoción, el fervor actual, el recogi– miento de nuestras potencias, los sentimientos de nuestros corazones con la consideración ac– tual del misterio. a) ¿Qué recibes en el sacramento?-Recibes a tu Dios y Salvador, a tu Jm•z y Glorificador, al Esposo eterno del alma. «Todo cristiano, dice San Buenaventura, cuando conmemora en la Eucaris– tía al Salvador por él entregado, por él vendi– do. por él suspendido en la cruz, debe ofrecerle el incienso de la devoción ferventísima. Carísimos, grande es el defecto cuando no se ofrece este in– cienso de la devoción en este sacramento Olll. b) ¿Por quién eres invitaclo?-Responde San Buenaventura: <,A la cena eucarística te invita el Rey de reyes» 012); te invita aquel Rey «cuya hermosura admiran el sol y la luna, cuya gran– deza reverencian los cielos y la tierra, cuya sa– b:duría ilumina a todos los espíritus celestiale5; de cuya clemencia se sacian todos los bienaven– turados; ese Rey, alma mía, desea tu hospitali– dad, desea y apetece tu cenáculo más que so. celestial palacio. Sus delicias son estar con los hijos de los hombres; por tanto. clama a Ti di– ciendo: Baja corriendo, porque hoy me conviene permanecer en tu casa» (113). c) ¿Para qué tg invita a la mesa eucarística? ... No te invita para su utilidad, sino para la tuya. Te invita el divino Huésped a su banquete para enriquecerte de sus gracias y de sus dones, para que te refociles con los manjares celestiales, para que bebas a torrentes las delicias que brotan de su generoso Gorazón. Te invita para que par– tícipes de todos los buenos efectos de este divino banquete; porque este pan eucarístico deleita la mente, corrobora la virtud, continúa la vi– da (114). En este sacramento se aumenta la fe, 1111! Serm e,nun,m,. t. IX. p. 158. 1112) Scrm. , Coena Domini. t. IX, p. 257. (1131 Soliloq., 1114) Cfr. s. Colla/. 'in .romm., co)lut. 2H, Almot. 27, t. VI, ]), 569,
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