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MO IALVERNIA» l. NECESIDAD DE LA PACIENCIA EN EL DOLOR Por múltiples razones, nos es necesaria la pa– ciencia. Sólo indicaremos algunos puntos más co– munes que nos suelen ocurrir con mayor fre– cuencia. a) En nuestras relaciones con el mundo. Los religiosos son honrados y estimados por las per– sonas buenas; pero no rara vez tienen que su– frir los desprecios, las injurias, las persecuciones del mundo perverso e irreligioso Si se llevan con resignación y paciencia estas persecuciones de los seculares, presentando una mejilla cuando nos hieren en la otra, si respondemos, o, mejor, ca– llamos con mansedumbre, seremos bienaventura– dos, según la sentencia de nuestro Salvador: Bienaventurados los que padecen persecución por Za justicia, (69¡. Guanuo el mundo nos otende o nos persigue no hagamos como el perro que muer– de la piedra que le tiran; miremos a la Provi– dencia, que permite que la malicia de los hom– bres nos haga semejantes a Jesucristo. Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os perse– guirán ( 70). Es necesaria también la paciencia en los mi– nisterios y buenas relaciones con el mundo. Tra– tando con personas ignorantes, con niños inquie– tos, con personas pesadas, rústicas, mal educa– das ... En la enseñanza, en el confesonario, en la limosna... , con los pecadores y viciosos, los du– ros de corazón y los rebeldes. Es necesaria la pa– ciencia para conseguir fruto en el apostolado. Guardémonos, dice S. Pablo, de no ofender a nadie para que no se vitupere nuestro ministerio; en todas las cosas portémonos como ministros de Dios; con mucha paciencia en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias, en las heri- (69) Be_ati, qu,i persecutionem patiuntur propter justi– tiam. Matth., V, 10. (70) Si me persecuti simt, et vos persequentur. Joann., XV. 20.

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