BCCCAP00000000000000000000622

DÍA V.--<(DIES TREMORIS ET SPEI» 273 ho11 y de todos los tiempos _(2). Él enseñó y pre– dicó repetidas veces los premios y castigos de la vida eterna. De este argumento se sirvieron los Apóstoles en sus predicaciones; se ocuparon los Santos Padres y teólogos; sostuvo a tantos san– tos en el santo temor de Dios en medio de los combates espirituales de la vida. El pensamien– to de las postrimerías, en especial ésta del in– fierno, es muy poderoso para apartar del pe– cado y suscitar el arrepentimiento. Si en todo tiempo es bueno y saludable meditar en el in– fierno, mucho más en tiempo de Ejercicios, en los que se deben ponderar seriamente los problemas más importantes de nuestra vida; y ninguno hay más importante que poseer o perder a Dios eter– namente. Vamos, pues, a meditar con seriedad esta ver– dad eterna. Se ha escrito y predicado mucho so– bre este tema, pero no siempre con exactitud teo– lógica. Dejemos a los oradores, a los poetas, a los artistas, que den rienda suelta a su imaginación para simbolizar o sensibilizar los tormentos del infierno; nosotros preferimos las verdades teoló– gicas, escuetas, sólidas e infalibles. Trataremo.:;, pues, de estos cuatro puntos fundamentales: I. Existencia del infierno. II. Naturaleza del infierno. III. Duración del infierno. IV. Conclusiones y frutos de la meditación del infierno. I. EXISTENCIA DEL INFIERNO Como el dogma del infierno es el más fastidio– so de todos, no faltan adversarios que nieguen su existencia o modifiquen su naturaleza. Muchos filósofos incrédulos y herejes han negado la exis– tencia del infierno. Semejantes a aquel del cual (2) Christus herí, et hodie : ipse et in saecula. Hebr.. XIII. 8

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz