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DIA III Conferencia IV tXIl DEL PECADO VENIAL Si clixerim us, nnn, habctnus, et reritas in quoniam peccatum nos seducimus, non est. Si decimos que no tenemos peca– do, nos engañan1os y no estamos en la "crdad. (loan., I. 8 : l. El dolor de los pecados mortales no sería muy duradero si no procurásemos extender:o tam– bién a los pecados veniales; porque si no se tiene cuidado de evitar éstos. el alma vendrá a caer en aquéllos. De los pecados veniales se hace poco caso en– tre las personas del siglo. Y no faltan religiosos y sacerdotes, llamados por Dios a más elevada perfección, que les importa poco o nada cometer pecados veniales. 2. Esto suele suceder por falta de considera– ción. Es que no ,se medita bien la malicia del pecado venial, sus consecuencias y sus peligros. Santa Teresa de Jesús decía que nos puede ve- nir mayor daño de un pecado venial que de todo • el infierno junto <188J. 3. Pidamos a Dios que ilumine nuestra inte– ligencia para conocer el número, la malicia y los daños del pecado venial, y que cause en nuestra voluntad un horror grande toda ofensa de Dios, por leve que sea. Respecto de Dios, aun la falta (188) Vida de Santa Teresa, cap. XXV. n. 20, P. 192, Obras de Santa Teresa. Ed. P. Silverio. Burgos, 1922.
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