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462 P. III.-i\USIONOLOGÍA DESCRIPTIVA campo de operaciones en tal número y con tal celo que hoy las m1s10nes en China son de las más florecientes y seguramente las de porvenir más halagüeño, si se logran vencer los avances del comunismo. 645. El clero indígena en China ha crecido de tal manera que en 1935 se le podían confiar ya 21 divisiones eclesiásticas, y en todo el territorio chino se contaban ya 121. En 1922 la Santa Sede envió como Delegado Apostólico a Mons. Celso Costantini, cuya presen– cia contribuyó poderosamente a la coordinación y organización del trabajo apostólico, y en mayo de 1924 celebró el primer Concilio Plenario en Shanghai. De las conclusiones del Concilio resultó la necesidad de dar vida, en la mayor brevedad nosible, a una Iglesia indígena normalmente establecida, hasta que en 1946 se ha logrado establecer la jerarquía eclesiástica con 20 archidiócesis, 79 diócesis. 38 prefecturas y una misión independiente, es decir, un total de 13g distritos eclesiásticos con la Sede Primada en Pekín. Existen ya 22 Seminarios mayores, con 918 seminaristas; 10g seminarios menores, con 4.348 alumnos. Este numeroso clero in– dígena, con la ayuda de un crecido número de misioneros de casi todos los Institutos, promete un glorioso porvenir para la Iglesia en China. Otro motivo de esperanza es la imnortante organización de la enseñanza católica desde las escuelas elementales hasta las gran– des Universidades de Pekín, Shanghai y Tientsin, a las que con– curren numerosos alumnos de ambos sexos. No poseemos estadís– ticas recientes, pero con sólido fundamento y sin exageración se puede calcular que el número de católicos actualmente en China es de 3.251.347, a pesar de la serie de revueltas y guerras civiles que han desolado el país estos ultimas años (15). Invadida ahora casi toda la China por el comunismo, dirigido por Moscú, ¿ qué suerte correrá a los misioneros, sobre todo los de nacionalidad extranjera? La triste experiencia de las regiones dominadas por estos enemigos de la religión y destructores de la civilización suscita fundados temores de una ruina casi completa del campo misional. 646. Misiones del Japón y de la Corea.-Después de las terri– bles persecuciones que en el siglo xvu desarraigaron casi por com– pleto el catolicismo en aquel imperio, no habían podido entrar en él de nuevo los misioneros hasta la segunda mitad del siglo xrx. en que bajo la presión de los gobiernos europeos se les dió en– trada libre, siendo los primeros en acudir los sacerdotes del Se- (15) WOLFERTAN, Tite Catho!ic Church in China, 'London, 1909; LAUNAY, Histoirc des Missions en Chine, 1908; CHARD1'1, Les missions franciscaines en Chine, avec Atlas, 1915; Guida delle Missioni Cattolichc, p,¡-,. 175-186; MONTALBA;,:r, o. c., pp. 629-639.

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