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CAP. V.-EDAD CONTEMPOR.\NE. .\. 461 m1s10neros franciscanos (12) y dominicos, que sufrieron con gran fortaleza y constancia las sangrientas persecuciones, las cuales fueron muy largas, pues la que tuvo lugar el 1825 bajo el empera– dor Minh Menh (1820-1841) duró nada menos que quince años; otra, iniciada el 1848 por el emperador Tui-Duik, duró hasta 1858. En ésta fueron muchos los mártires que sucumbieron con ejemplar heroísmo; otra tercera se verificó en 1862, en la cual las víctimas superaron aún a la precedente (13). En medio de tantas dificultades y peligros se sostuvieron y siguen sosteniéndose los dominicos, los salesianos, los de las Mi– siones Extranjeras de Milán y los sacerdotes del Seminario de Misiones Extranjeras de París, que tienen aquí su principal campo de acción y donde se han acreditado ya desde antiguo de excelen– tes misioneros. La Indochina se ha rebelado contra Francia y aspira a la inde– pendencia. Varios partidos políticos se han organizado en un blo– que nacional con el nombre Vict-Nam Chach-Mang Dong-Minh (Alianza revolucionaria del Pueblo Viet del Sur.) Este bloque del Viet-Minh, dirigido por comunistas, ¿permitirá la actividad del misionero extranjero? 644. Misiones en China.-Las misiones en China sufrieron fre– cuentes y cruelísimas persecuciones, las cuales fueron obstáculos insuperables a la acción de los misioneros. Mons. Duffresse, obispo, que celebró el Concilio de Szechwan en 1803 y dió su vida por la fe en 1813; en 1840 recibió también la palma del martirio el B. Ga– briel Perboyre. Los franceses e ingleses, en el 1844 lograron entrar en Shanghai y Hong-Kong y obtuvieron la libertad de culto para los cristianos. El emperador chino Hiengfong (1850-1861) quería arrojar de la China a todos los europeos, pero se opusieron Francia e Inglaterra y obligaron al gobierno chino a firmar el tratado dt' Tientsin (1857-1860), que permitía la práctica de la religión cató– lica. Los misioneros de diversos Institutos habían conseguido fun– dar cristiandades bastante florecientes, cuando en 1900 la san– grienta persecución de los bo:rers les vino a dar un golpe mortal. devastando territorios cristianos inmensos, haciendo numerosos mártires entre los misioneros y más de 20.000 víctimas entre los fieles (14). En 1900 trabajaban en China algunos Institutos misio– neros; en 1935 se contaban 25; ahora casi todas las Ordenes y Congregaciones antiguas y modernas han acudido a aquel inmemo (12) L. PÉREZ, Origen de !as misiones franciscanas en el Ext,-emo Oriente, en Archiv. Ibero-Americano, t. I-IV; Los españoles en et Imperio de Anam, Ibíd., XXVIII-XXIX. (13) Cfr. PIOLET, Les Jl1issions catholiqvcs frani;aiscs au XJXe sieclc, París, 1901- 1903; LMJ"IAY, Histoire généralc de la Socicté des Jl1issions Etrange,-cs, París, 1894. (14) El día 24 de noviembre de 1946 fueron beatificados por Pío XII 29 de estos mártires.

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