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CAP. V.-EDAD CONTEMPOR,\NEA 459 de muchas arroja a la Iglesia, pero ésta está también fuera de la vieja Europa. No conocemos el futuro contingente, pero debemos esperar en la promesa divina: Non praevalerunt. II.-Misiones en Asia. 640. Bibliografía.-A. BAUDRILLART: Les 1Wissions aux x1xc et xxc sié– cles, en DESCAMPS, º· c., pp. 540-55-L-BESSE: La mission dii Maduré, Tri– chinopoly, 1914. - CouRTENAY: Le Christianisme á Ceylon, Paris, IDOO.– H. CHARLES: Jésuits missionnaires. Proche Orient, París, 1929. --D'ELIA: Las Misiones católicas de China, Zikawei, 1933.-M. GISPERT: Historia de las Misiones dominicanas de '.I'onkín, Avila, 1928.-Guida delle Miss. Catt., ,pp. 128 y sigs.-JULIEN: La nouvelle Mission de la Compagnie en Syrie, Tours, 1899. -LATOURETTE: A History of the Christian Missions in China, New York, 1929.-LAUNAY: Histoire des Missions en Chine.-A. LIGNEUL: L'Evangile en Japon mi xxc siec!e, Paris, 1904.-LucHET: Considérations sur les Missions catlwliques dans L'Indie, 185:1.-MARNAS: La réligion de Jésus resuscitée au Japon, París, 1896.-lVI. R. MmANDA: A través del Japón, Madrid, lfl42.-I. M. PLANCHET: Les Missions de Chine et du Japon, Peking, 1929.-J. B. PrnLET: Le catlwlicisme en Indochine, Paris, 1905.-J. RICHTER: Indische Missionsgeschichte, 2:' ed., 1921.-ROMMERSKIRCHEN: Die Oblater– missionen auf der Insel Ceylon, Hünfeld, 1931.-SCHMIDLIN: o. c., pp. 451 y sigs.-VATH: Gescltichte der Mission van Bombay-Puna (1854-1920), Regen– sburg, 1920. -A. VILLION: Cincuenta aíios por el Japón, trad., prólogo y ed. por el P. lVL DüMEZAIN, S. J., Madrid, 1936.-A. VüGT: Le catlwlicismc ml Japon, Paris, 1[)05.-WOLFEHTAN: The Catliolic Clmrch in China, Lon– don, 1909. 641. Asia occidental, septentrional y central.-En Asia occi– cidental, los franciscanos, establecidos desde antiguo en la cus– todia de Tierra Santa, han extendido su radio de acción por las regiones vecinas de Siria, Arabia, Mesopotamia y Armenia, lo– grando volver al seno de la Iglesia católica a muchos cismáticos y convertir a un buen número de musulmanes a costa de la sangre ne numerosas víctimas, como los beatos Manuel Ruiz y compañeros mártires de Damasco (1860), beatificados por Pío XI. A los fran– ciscanos se han juntado otros muchos Institutos que existen en el Patriarcado latino de Jerusalén y trabajan en las regiones de Palestina, Transjordania y Chipre. En la Siria y en el Líbano, las misiones han prosperado bajo el protectorado de Francia y con los trabajos de los franciscanos, capuchinos, jesuítas y otras Congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas, que han fundado centros de ense– ñanza y de beneficencia, por medio de los cuales procuran pene– trar en las masas. Merece especial mención la Universidad Cató– lica de San José de Beiruth, dirigida por los jesuítas. Misioneros dominicos, carmelitas, capuchinos y jesuítas trabajan en el Irak (Mesopotamia). Los servitas fueron a Aden (Arabia) hacia 1841; después de varias vicisitudes, aquella misión fué elevada a vica– riato el 1888, confiado a los capuchinos italianos, cuyo apostolado

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