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456 P. III.-1\'.IISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA ardor a aquel alto fin, y cuando éste se ha conseguido, se re– tira» (3). Apenas pasada la tempestad de la guerra en 1946, creó 32 cardenales de todas las cinco partes del mundo, manifestando el carácter sobrenacionaL y universal de la Iglesia. En el mismo año creó también la jerarquía eclesiástica en China con un cardenal primado, arzobispo de Pekín (4). El espíritu misionero de los Sumos Pontífices ha sido eficaz– mente ejecutado por las Congregaciones Romanas, especialmente por la Sagrada Congregación de Propaganda Fide y por la Sagrada Congregación Oriental. Los obispos y demás grados de la jerar– quía eclesiástica han secundado los deseos de la Santa Sede, con– tribuyendo en el respectivo radio de acción al renacimiento mi– sional. 636. 2) Nuevos Institutos misioneros.-Gran parte del resur– gimiento misional se debe también a los nuevos Institutos misio– neros de ambos sexos que han venido a reforzar a los antiguos. En la imposibilidad de nombrarlos todos, nos limitamos a referir algunos de los más importantes: la Congregación de Picpus (lH00). los Oblatos de María Inmaculada (1816), los Maristas (1822), los Asuncionistas (1845), los Misioneros del Sagrado Corazón de Is– soudum (1854), Instituto de las Misiones Extranjeras de Milán (1850), los Misioneros del Sagrado Corazón (1854), los Hijos del Inmaculado Corazón de María (1849), los Salesianos (1859), la Con– gregación de Scheut (1862), la Sociedad de Misiones de Mill-Hill (1866), los Padres Blancos (1868), la Congregación del Verbo Di– vino (1875), los Misioneros de la Consolata de Turín (1880), los Hijos del Sagrado Corazón, de Verana (1885), Instituto de San Francisco Javier de las Misiones Extranjeras de Parma (1895) y otros muchos (5). De los Institutos de religiosas recordamos las Religiosas Blan– cas (1868), las Hijas de María Auxiliadora de San Juan Bosco (1872), las Misioneras Franciscanas de María (1877), las Siervas del Espíritu Santo (1889), etc., etc. (6). Los sacerdotes seculares han contribuído poderosamente a este resurgimiento, especialmente con la fundación de Seminarios de Misiones Extranjeras, como el de París, que si bien fué fundado en 1663, alcanzó mayor importancia en el siglo xix; el Seminario de Misiones Africanas de Lyon (1856), el Pontificio Seminario de Misiones Extranjeras de Burgos (1919) y otros similares. (3) Cfr. Act. Ap. Sed., 1944, t. XXXVI. p. 207. (4) Cfr. Act. Ap. Scci., 19-!ü, t. XXXVIII, p,:,. 301-313. (5) Cfr. AnE,-;s, Handbudi clcr kat. Miss .. pp. 59 y Eigs, (6) Cfr. AR=s, o. c., ,pp. 92 y sigs.

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