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452 P. III.-MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA s10n, como la China, Cochinchina, India interior, Japón, Tibet, Turquía, Argel, Egipto, Abisinia y otras regiones interiores de Africa. La guerra de la independencia de América (1810 -1824), que estalló casi simultáneamente en todas las repúblicas hispano– americanas, tras de otros males, trajo el incalculable de la des– trucción de sus Misiones, ya por haber sido expulsados los misione– ros españoles, que eran la casi totalidad, cuando no sacrificados al furor de los revolucionarios, como los veinte capuchinos fusi– lados por orden del Libertador Simón Bolívar, a orillas del río Caroní, ya también porque la madre patria no se cuidaba de de– fender los derechos de sus misioneros. La Iglesia, sin embargo, conservó, en cuanto pudo, sus posicio– nes y no retrocedió sino obligada por la violencia o la falta de mi– sioneros. 632. Métodos misionales en esta época.-Abarcando las m1S10- nes en esta época dos clases tan diferentes como las que se ejer– cían entre los herejes protestantes y entre los infieles, fácilmente se, comprendPrá que el método de misionar habría de ser muy di– frrente en ambas circunstancias. Así vemos que en la predicación a los herejes, los misioneros· católicos, más que anunciar las doctrinas de su religión, se dedi– caban a refutar con las armas de la polémica los errores de los he– rejes. Por el contrario, los misioneros entre infieles hubieron de adoptar el método único en semejantes casos, que es el de ins– truirles poco a poco en las verdades de la religión con palabras sencillas. Una de las cosas que más movían a los indios a abrazar el catolicismo era el ver el interés que ponían los misioneros en su bienestar material; y más hubiera sido el fruto de esta buena voluntad si el mal ejemplo de muchos de los cristianos europeos que vivían entre ellos no lo hubiera impedido. De aquí se dedujo la necesidad o, por lo menos, la grandísima conveniencia de no admitir en país de Misión sino cristianos ejemplares. Acerca de tolerar las costumbres nacionales de los pueblos con– vertidos se vió patente en la India y China el buen resultado que puede dar, para atraer gran número de paganos al cristianismo, mientras esas costumbres no sean ritos idolátricos; pero también se comprobó que esa tolerancia puede ser contraproducente si no se tiene buen cuidado de que no degeneren en ritos supersticiosos, por lo que obró prudentemente la Iglesia al prohibir dichos ritos en la India, aunque quizá en aquel entonces no fueran realmente idolátricos (54). (54) F. RoussEAu, L'idée m,sswnnairc aux XVJo et XVIIe siecles. Les doctrines, les méthodes, les eonceptions d'organisation, París, 1930.
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