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CAP. IV.-EDAD MODERNA (SIGLOS XV-XVIII) 445 622. Ya hemos dicho que los misioneros portugueses y españo– les que acompañaban a los descubridores predicaron el Evangelio a lo largo de las costas de Africa, y el fruto inesperado que con– siguieron en los reinos del Congo. Estas Misiones siguieron flore– cientes aún en el siglo xvII en el Congo y reinos vecinos, debido al celo de los franciscanos, jesuítas, capuchinos y carmelitas, que tomaron por algún tiempo a su cargo esta misión. Los capuchinos evangelizaron con gran fruto las regiones del Congo (1645), Nigri– cia, Guinea, Cabo Verde, Ardra y Sierra Leona (47). Se distinguie– ron, entre otros, Buenaventura de Nuoro, célebre jurista; Serafín de León, que murió en 1657 con fama de santidad; José de Per– nambuco (t 1653); Jorge de Geel, martirizado en 1653, y Fran– cisco de Veas, que trabajó en la conversión de la famosa reina Zinga (48). 623. En 1636 la Propaganda determinó enviar capuchinos y franciscanos a Etiopía. Por vía del Nilo lograron penetrar los ca– puchinos franceses Beatos Agatángelo de Vendome y Casiano de Nantes, pero luego les hicieron prisioneros y los condujeron a Gon– dar, donde fueron martirizados el 7 de agosto de 1638. Otros dos se pusieron en camino para Etiopía desde Persia, pero fueron de– gollados en el viaje. En 1637 Propaganda envió también a Etiopía en calidad de prefecto apostólico el franciscano Padre Antonio Virgoletta con otros compañeros, pero el rey Facilidas les remitió cautivos a Sua– kin. Durante el siglo xvII los franciscanos se ocuparon en la evan– gelización de Etiopía, pero con poco resultado. El Padre José de Jerusalén logró del rey J yasu una profesión de fe católica, cuyo documento el mismo Padre llevó a Roma. Esta respondió al do– cumento enviando una embajada, en la cual iba el insigne mi– sionero Padre Liberato Weis de Baviera. En 1788 Propaganda man– dó un obispo etiópico, Jorge Egziabeher, que se había educado en Roma, acompañado del franciscano Pocelli di Tricarico, pero en 1797 se vieron obligados a abandonar la Misión y retirarse a El Cairo. 624. En el siglo xvr los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa lograron establecerse en El Cairo y Alejandría para la asis– tencia de los católicos extranjeros y para trabajar por la unión de los coptos. También los jesuítas fijaron su residencia en El Cairo en 1698, donde desarrollaron gran actividad los Padres Sicard y Brévedent. (47) Cfr. C. TEnzonm, O. F. M. Cap., Le missioni dei Minorí Cappucclm, Sunw Sto, ·o. vol. X, Africa, caw. XVII-XXVI, Roma, 193-3. (48) Cfr. MELCHOR DE POBLADORA. o. F. M. Cap., Los Frni!es Menores Capuchinos en Castilla, Bosquejo histórico, 1606-1945, ,pp. 122-129, Mad,·ld, 194.6.

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