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440 P III.-MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA Nankín y administrador de Pekín, Shensi, Shansi, Shantung, Co– rea y Tartaria (40). Mientras estos obispos marcharon a su campo de apostolado. sus procuradores en Europa compraban el año 166;:l, en París, el lugar para el Seminario o Sociedad de Misiones Extranjeras, cuyo primer superior fué Vicente Meur, a fin de formar celosos misio– neros y ejemplares obispos. 616. Conflicto jurisdiccional.--Los nuevos vicarios apostólico,: y sus sucesores empiezan a organizar sus l\riü;iones y sus Semina– rios para el clero indígena, pero tropiezan con grandes dificulta-– des y oposiciones. La Propaganda, índepenJíentementc del Patrn– nato Regio, nombra los vicarios apostólicos, que son consülei·aJ.c,, como usurpadores de la jurisdicción; envfa directamente los n1~– sioneros sin contar con Lisboa y vienen mirados como intrusos o agentes de nación enemiga. A los portugueses ks quz, no se respetan sus derechos patronales y algunos sus antiguas exenciones; de aquí se orir.;inan graves conLlicto,; c 0 n– tre los misioneros de Propaganda y los defon:iores del Patron:,to. Roma apoyó el nuevo orden de cosas y defendió los derechos dt· los misioneros de Propaganda. Clemenk IX, en la Constitución Speculatores domus Israel, del 13 de diciembre de 1669, ordenó que todos los regulares mostrasen a los vicarios apostólicos sus le– tras patentes y que no ejercitasen sus funciones sin su aprobación. En otros varios documentos Roma declaró la obligación de que to– dos los misioneros estuviesen sujetos a la jurisdicción concedida a los nuevos vicarios apostólicos, cuya autoridad procedía directa– mente de la Santa Sede. No obstante los documentos pontificios, hubo religiosos recalcitrantes a la autoridad de los vicarios 01). 617. La controversia de los ritos chinos y malabares ( l:2) .-– La cuestión de los ritos chinos y malabares <lió origen a largas disputas entre los misioneros de la China y de la India durante muchos años, con notable perjuicio a veces de la propagación del Evangelio. La cuestión de los ritos chinos tuvo origen en el Padre Mateo Ricci. Había notado dicho Padre que la veneración que los chinos profesaban a Confucio, los ritos y sacrificios que en su honor es– taban obligados, por ley imperial, a tributarle, sobre todo los ma- (40) Cfr. MONTALR-ÍN, o. c., p. 484; A. L.1UNAY, IIistoire généra1c de la Société des Missíons étrangcrcs, París, 1894. (41) Cfr. JfiONTALBAc-;, º· c., p. 498; Ac-;ASTASE VAN DEN \VYNGAEHT, o. F. M .. Mgr. Fr. Pallu et Mr. Bernardin Della Chicsa. Le sermcnt de fideLité aux vicaircs apo. 0 toliques 16S0-1GSS, en Arch. Franc. Hist., 1923, t. XXXI, pp. 17-47. (42) Clr. J. Bnuc;crn, Hites chinois, en Dkt. théo!. CatlwL, t. II, coll 2364-2391; E. A.'1ANN", fütcs 111a1<1[Hl1'CS, en Dict. théol. Catlw!., t. IX, coll. 1704-1745; HOUNDER, s. J., Ritenstreít, Aachen, 1921; GEORGES FoYAU, Les missions depuis !a création de La Pro– paganda jusqn'á la fin du X1'IIJe siéc!c, en Dr.srA~!PS, o. c., pp. 424 y sigs.
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