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436 P. III.--MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA 609. Otros m.isioneros.-Dijimos al principio que todas las Or– denes religiosas se dieron cita en América con el objeto de con– quistarla para el Evangelio. Además de los monjes jerónimos en– viados por el Cardenal Cisneros, los agustinos recoletos están bri– llantemente representados por el insigne misionero Francisco de la Cruz, fundador de la Provincia agustiniana de Méjico, donde trabajaron incansables, entre otros muchos, el P. Antonio Roa, así como los Padres Salazar, Vivero y Diego Ortiz, en el Perú, regado con la sangre de este último (31). No fué menos benemérita la Orden de la Merced, cuyos hijos evangelizaron a Méjico, bajo la dirección del célebre P. Bartolo– mé de Olmedo, el compañero de Hernán Cortés y capellán de su pequeño ejército en tiempo de la conquista. Veinticuatro religiosos mercedarios predicaron la fe en el Perú; ellos evangelizaron igualmente a los indios de Guatemala, Panamá y Ecuador. Fr. Sebastián de Trujillo, Fr. Antonio Bravo y Fr. An– tonio Corea fueron los apóstoles del Perú, Río ele la Plata y Chile (32). Los hospitalarios de San Juan de Dios pueden ostentar tam– bién glorias misionales en América. tales como el P. Francisco López, primer Comisario de su Orden en Tierra Firme ; los Pa– dres Antonio de Almazán y Diego de San Juan, martirizados por los indios en Bogotá (Colombia), y el P. Gregario Mejía, muerto por los indígenas de Chile. El clero secular tuvo también dignos representantes, entre los que sobresale por su celo apostólico el Arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo (1538-1606), modelo de prelados y de mi– sioneros. 610. Los capuchinos en América.-Los capuchinos no entraron en América hasta el año 1612; pero, redoblando su celo y su actividad, bien pronto consiguieron ponerse al nivel de los demás misioneros. Los primeros capuchinos enviados a América fueron los Pa– dres Claudio de Abbeville e Ivón de Evreux, de la provincia fran– cesa de Bretaña, quienes evangelizaron a los tupinambas de la isla de Maranhao, en el Brasil, escribiendo relaciones interesan– tísimas de aquellas misiones. Trabajaron también los capuchinos a lo largo de las riberas del Amazonas y en las provincias del litoral, donde fundaron las residencias de Recife, Olinda y Río de Janeiro. oponiéndose con éxito a los holandeses, que preten- (31) ANTONIO DE CALANCHA, Crónica moralizada del Orden de s. Agustín en e! Pcr1i. 1639-53; P. MATURANA, Historia de los Agustinos en Chile, Santiago de Chile, 1904. (32) P. GUILLERMO VAZQUEZ NúÑEz, mercedario, La conquista de los Indios Ame– ricanos poT los primeros Misioneros, en Bihliotheca Hispana .Missionum, P'P· 179-99; !DEM, Misiones primith-as de los Mereedarios en Quito y ·Popayán, en Illuminare, enero-febrero 1932.
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