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CAP. !\'.-·EDAD MODERNA (SIGLOS XV-XVIII) 435 tiempo, no recibieran malos ejemplos de los europeos, pues ya se sabía por experiencia el mal efecto que esto producía. Así se formaron aquellas famosas Reducciones (1610), tan ala– badas por los católicos como combatidas y calumniadas por los enemigos de la fe; especie de repúblicas de indios solos, con sus magistrados, sus alcaldes, jueces, milicias, que, gobernadas y diri– gidas personalmente por los misioneros, prosperaron de modo que suscitaron la envidia de muchos, pero que, aprobadas y protegidas por el rey Felipe II y sus sucesores, se mantuvieron creciendo cada vez más en importancia, hasta la expulsión de los jesuítas en el siglo xvm (26). Predicaron también en Nueva Granada, donde hicieron, par– ticularmente entre los negros, un fecundo apostolado, en el que se distinguieron el P. Alfonso Sandoval y San Pedro Claver (1564). llamado «el Apóstol de los negros» de América. Se cuenta que bautizó unos 300.000 esclavos, a los cuales, como cariñoso padre, amaba y as;stía, considerándose, a imitación de San Pablo, esclavo con los esclavos. Con razón ha sido proclamado por Pío X celes– tial Patrono de la Pía Obra Antíesclavista. En los Llanos de Venezuela ejercieron su ministerio (1604) con fruto copioso el P. Vergara y el P. Gumilla, autor este último del «Orinoco ilustrado», libro interesantísimo no sólo desde el punto de vista misional, sino también para la etnología y las cien– cias naturales (27). En la Florida desplegaron también su celo en la segunda mitad del siglo XVI (28). En 1572, los jesuítas se dirigieron a Méjico, y poco más tarde establecieron allí sus misiones, siendo una de las más florecientes la de Sinaloa, fundada por el P. Villafane y regada con la sangre de numerosos mártires. Los Padres Salvatierra y Ugarte trabajaron incansables en las misiones de California y, por último, entre los indios Hurones e Iroqueses del Canadá (29) ganaron la palma del martirio los je– suítas Padres Brefeuf, Lallemant y Jogues, inmortalizados por la pluma de Chateaubriand (30). (26) PASTELLS, Historia de la Compaiíia de Jesús en Paraguay, Barcélona, 1912 Continuación por R. MATEOS, t. IV (1715-1731), Madrid, 1946. (27) Gu~nLLA. S. ,T., El Orinoco Ilustrado. Introducción, notas Y arreglo, por c. B,WLE, Madrid, 1945. (28) Cfr. P. ZUBILLAGA, s. J., La Florida; la misión JCStútica (1566-1572) y La colonización cspaiíola, Roma, 19H. (29) Clr. SCHMIDLIN, º· c., '.PP· 410 y sigs. (30) ASTRAI'1, Historia de la Compafüa de Jesús en la. Asistencia de Espaiía, t. II-V. 1913: HuGHES, History of thc Socicty of Jcsus in North Amcrica, London, 1907-1917; MUÑOZ, Notas históricas sobre la c. de J., 1920; FIGUEHOA, Rclac'ón de las misiones de la C. el.e Jesús en el país de los Mainas, 1904; FRANcrsco JAVIER ALEGRE, Historia de la C. de Jesús en Nueva Es,iaiía, 3 vo:.S., Méjico, 1841-42; E.:,;nrcn, Historia de la C. de J. en Chile, 1891; P. Pí:REZ, La C. de Jesús en ColombLa y Centro-Amé– rica, 189-A · PABLO HERNANDEZ, Organización social de lM Doctrinas Guaraníes, Bar– celona, 1913.

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