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CAP. IV.-EDAD MODERNA (SIGLOS XV-XVIII) 431 dominación española, Buenos Aires, 1920.-C. BAYLE: España en Indias, Vi– toria, 1934.-!DEM: El Protector de Indios, Sevilla, 1945.-J. CARDIEL, s. J.: Misiones del Paraguay, Declaración de la verdad. Obra inéd. publicada por P. Hernández, Buenos Aires, 1900.-J. CoLL: Colón y la Rábida, Madrid, 1892.-M. CUEVAS, S. J.: Historia de la Iglesia en México, 5 vols., El Paso, 1928.-C. GARCÍA lRIGOYEN: Santo Toribio. Nuevos estudios sobre la vida y gobierno del Santo, Lima, 1906.-LÁZARO DE AsPURZ, O. F. M. Cap.: La aportación extranjera a las misiones españolas del Patronato Regio, Ma– drid, 1946.-lnEM: Magnitud del esfuerzo misionero de España, en Miss. Hisp., 1946, t. III, pp, 99-173.-BALTASAR DE LODARES, o. F. M. Cap.: Los Francis– canos Capuchinos en Venezu.eLa, 3 vols., Caracas, 1929-1931.-F. LEJARZA, O. F. M.: Conquista espiritual del Nuevo Santander, Madrid, 1947.-LEoN VAN DER EssEN: Les missions a l'époque des déc-ouvertes (fin du XV• siécle– début du XVIº siécle), en DESCAMPS: o. c., pp. 301 y sigs.-R. LEVILLIEF: Organización de la Iglesia y de las Ordenes religiosas en el Virreinato del Perú en el siglo XVI, 2 vols,, Madrid, 1920.-G. MEESSEN, S. J.: Pierre de Gand, l'épopée franciscaine au Mexique (1523-1572), Xaveriana, Louvain.– F. J. MONTALBÁN: Historia de las Misiones, pp. 259-823.-ÜTT. MAAS, O. F. M.: Las Ordenes religiosas en España y la colonización de América en la se– gunda mitad del siglo XVIII, Barcelona, 1929.-IDEM: Misiones del Nuevo Méjico, Madrid, 1929.-J. A. SALAZAR: Los Estudios Eclesiásticos en el Nuevo Reino de Granada (1563-1810), Madrid, 1946.-B. SÁNCHEZ: Fuentes de la Historia Española e Hispano-americana, Madrid, 1946.-VrcENTE SIERRA: El sentido misional de la conq1lista de América, Madrid, 1944.---ScHMIDLIN: o. c., pp. 287 y sigs.-R. STREIT: Bibliotheca Missionum, t. II-III, Aachen, 1924-1927. 605. Los primeros misioneros de América.-No consta que en el primer viaje de Colón (1492) fuera algún misionero o sacer– dote. En el segundo viaje (1493) iban ya varios, cuyo núme– ro no parece que pasase de siete (16). El primero de todos, como súbdito de la Corona de Aragón, fué Bernardo Boyl, de la Orden de los Mínimos, constituído por los reyes jefe de la expedición y confirmado luego por el Papa (17). Se le puede considerar como el primer Vicario Apostólico de América. Después, una legión innumerable de misioneros de todas las Ordenes religiosas y del Clero secular invadieron el Nuevo Mundo con la ambición de con– quistarlo para Jesucristo. 606. Misiones de los franciscanos.-En la imposibilidad mate– rial de citar aquí los nombres de todos los misioneros que ganaron fama inmortal en el Nuevo Mundo, ni de narrar sus gloriosos he– chos, nos limitaremos a citar tan sólo algunos de los más célebres y hacer un breve resumen de los trabajos de las distintas Ordenes e Institutos en la evangelización de América. Es conocida la influencia que los franciscanos de la Rábida, en especial los Padres Antonio de Marchena y Juan Pérez, tuvieron en la empresa de Colón (18). Parece muy probable que el Padre (16) Cfr. LsZARO DE ASPURZ, o. F. M. Cap., º· c., p. 45. (17) Cfr. L. DE ASPURZ, ibíd. (18) Cfr. A. ~.óPEz, o. F. M., Fr. Juan Pérez y Fr. Antcmio de Marchena, pro– tectores de Cristóbal Colón y !os Pinzones, Santiago, 1938.

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