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424 P. III.-MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA 591. San Francisco Javier.-Javier es, sin disputa, el más in– signe misionero entre infieles de los tiempos modernos, declarado con razón por el Papa Pío X celestial Patrono de la Propagación de la Fe. Nacido en el Castíllo de Javier en 1506, cerca de Pamplona, y conquistado en París para la Compañía por San Ignacio de Loyola, pronto sintió dentro de sí el Espíritu de Dios que le llamaba a la sublime empresa de salvar almas. Enviado en 1541 por San Ignacio a la India, a petición de Juan III de Portugal, en compañía del P. Pablo de Camerino, italiano, y Francisco de Mansílla, portugués, predicó primero la fe en Socotora y Mozambique, que encontraron en el camino. Lle– gado a Goa el 6 de mayo de 1542, comenzó su apostolado predi– cando a los cristianos portugueses y demás europeos de la po– blación, que, a pesar de tener un obispo tan celoso como el fran– ciscano Juan de Alburquerque, dejaban bastante que desear. Des– pués emprendió la evangelización de los indígenas de la costa de Pescadores, de donde pasó al reino de Travancor, a la península de Malaca y a las islas Molucas. Habiendo convertido en Malaca a un japonés, éste le habló de su tierra como de un país próspero e inteligente, y ávido de cono– cer la verdad, todo lo cual hizo concebir al santo vehementes de– seos de ganar para Jesucristo aquel poderoso reino, allá se dirigió en una mala embarcación china, a pesar de la oposición de los portugueses. Una vez en el Japón, comenzó a predicar el Evan– gelio, no sólo a la gente sencilla del pueblo, sino a los mismos bonzos, logrando convertir a muchos de ellos de los más princi– pales del país. Después intentó pasar a la China, mas cuando llegó con este noble propósito a la isla de Sancián, a seis millas nada más del continente chino, una enfermedad mortal cortó su bri– llante carrera apostólica (1552), dejando, no obstante, señalado ya el camino que habían de seguir los misioneros que vinieran de– trás de él. 592. Durante el siglo xvr, aunque no faltaron dificultades y persecuciones a los misioneros, sin embargo, continuaron aumen– tando el número de los convertidos, pues al fin del siglo en la India y Ceilán se contaban unos 75.000 cristianos de Santo Tomás, y 300.000 convertidos al catolicismo. En el siglo xvn desarrollaron gran actividad apostólica Roberto Nobili (1577-1656), Baltasar :.ie Costa, Francisco Laynez (1656-1715) y San Juan Britto, márti:· (1647-1693). Durante este siglo vinieron los carmelitas españoles al Malabar (1610) ; los capuchinos franceses (1640), a Madrás, Su– rate y Pondichery.
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