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420 P. III.-MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA Mientras los portugueses se dirigen hacia el Oriente, Cristóbal Colón, apoyado por los Reyes Católicos, dirige sus miradas hacia el Occidente, y zarpando con las tres carabelas: Santa María, La Pinta y La Niña, después de penosa y larga travesía, llega el 12 de octubre de 1492 a San Salvador, verificando la grande epopeya del descubrimiento del Nuevo Mundo. Una inscripción sobre el sepulcro de Colón en la Cartuja de las Cuevas, cerca de Sevilla, dice: A CastiLla y León, Nuevo Mundo dió Colón. 588. Patronato Regio. - En las numerosas expediciones hacia Oriente y Occidente raramente faltaron misioneros, que acompa– ñaron o siguieron a los audaces navegantes, exploradores y con– quistadores. En consideración al celo por la propagación de la fe cristiana desplegado por los católicos portugueses en sus empre– sas, los Pontífices Martín V, Eugenio IV, Nicolás V, Calixto III, Sixto IV y León X, concedieron o confirmaron muchas gracias y privilegios y el derecho de Patronato sobre las tierras descubiertas. Los Reyes Católicos de España, para asegurar la posesión de las tierras descubiertas, acudieron al Papa Alejandro VI pidiendo análogos privilegios y gracias que se habían concedido a Portu– gal. El Papa, por la bula Inter caetera del 3 de mayo de 1493, c9n– cede a los Reyes de Castilla las tierras descubiertas o por descu– brir hacia el Occidente. La segunda bula Inter caetera del 4 de mayo de 1493 introduce la célebre línea de demarcación, conocida con el nombre de meridiano de Alejandro VI, trazada del Polo Sur al Polo Norte, pasando a 100 leguas al Oeste de las Azores. Lo que se encuentra al Oeste de esta línea pertenece a los españoles ; lo que se encuentra al Este, a los portugueses. En el tratado de Tordesillas (1494), la línea se retira 370 leguas al Oeste, quedando así el Brasil dentro de las posesiones portuguesas. La concesión pontificia del Regio Patronato a los Reyes de España y Portugal les imponía la obligación de convertir a la fe católica las gentes de las regiones descubiertas. Los Pontífices des– cargaban sus conciencias en las conciencias de los Reyes. Estos, por su parte, cumplieron los deberes trazados por el pontifica– do (7). Algunos escritores hacen resaltar los abusos cometidos por los colonos, que iban en busca del interés, y no aprecian en su justo valor los cuidados, los esfuerzos y los sacrificios llevados a cabo por estas dos naciones en favor de la fe y de la civilización (8). (7) Cfr. R. RrcARo, Etudes et Documcnts -pour !'Hístoire missionnaire de l'Espagne et du Portugal, 'PP 9-10, Louvain, 1930; L. VAN DER EsSE.'<, en DESCAMPS, Hist. Gén. comparée de Miss., p. 308. (8) C. BAYLE, Es-pm1a en Indias. Nuevos ataques y nuenas defensas, Vitoria, 1934; lDEM, España Y la educación popular en América, Madrid, 1934; RÓMULO CARBIA, Histo– ,ria de la Leyenda Negra his}ianoamericana, Madrid, 1944.

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