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CAP. III.-EDAD MEDIA (SIGLOS v-xv) En la segunda mitad del siglo xrv empezó la ruina de las m1s10- nes en el Imperio Mogol. Por una parte, la peste negra., que se desarrolló en Europa en 134B, despobló los conventos, restando ope– rarios que pudieran marchar a lejanas tierras; por otra parte, la di– nastía mogola de los Yuen fué derrumbada por la dinastía de los Ming, que pc'rsiguieron a los cristianos; por añadidura, las comu– nicaciones entre el Occidente v el Extremo Oriente se hacían im– posibles por las hordas de Ta~erlán, que venían asolándolo todo. Por éstas y algunas otras causas la prometedora Iglesia de la Chi– na, que había costado tantos sudores y tanta sangre, desapareció casi por completo en breve tiempo. 577. Misiones entre los moros y moriscos de España y Africa occidental.-No pueden pasarse en silencio los trabajos de los mi– sioneros espaüoles y portugueses en la conversión de los moros, que todavía en el siglo XIV y xv ocupaban de sus territorios, a cuya conversión se dedicaron principalmente los dominicos, fran– ciscanos y luego tambié,n los merceuarios. San Pedro de Dueñas y Juan de Cetina, franciscanos, sufrieron el martirio en Grana– da (1397). Más tarde, el clero regular trabajó con gran celo c•n la cnn,:ersión de los moriscos, empresa difícil en la que sobresalieron el obispo Fr. HPrnando de Talavera (1445-150í) y el cardenal Cis– neros (1437-1517). 578. Evangelización de las Canarias. - En 1:H-1 el Papa Cle– mente VI concedió la soberanidad de las folas Canarias al príncipe español Luis de La Cerda para que introdujera el cristianismo y fundara monasterios. En 1351 el P. Bernardo, carmelita, fué nom– brado obispo de dichas Islas, pero no parece que llegó a ejercer sus funciones. Urbano V, en 1369, encargó a los obispos de Barce– lona y de Tortosa de enviar allí sacerdotes y religiosos a predicar el Evangelio. Benedicto XIII, en 1403, concedía indulgencias a los que favorecieran la obra del conquistador francés Bethencourt; y en 1404 nombraba primer obispo de Rubicón, en la Isla Lanzarote, al franciscano Alfonso de Barrameda. Hacia el 1476 casi todas las Islas eran ya cristianas. Entre los muchos célebres misioneros fran– ciscanos son dignos de especial mención Alfonso de Bolano y el humilde y celoso Hermano Lego San Diego de Alcalá (t 1463). 579. Métodos misionales en este período.-Aunque el fondo de la predicación evangélica ha de ser siempre el mismo, pues el Evangelio no cambia nunca, no siempre ha sido la misma la forma de predicar de los misioneros católicos, que han tenido que acomo– darse a las diferencias de tiempos y de culturas. En este segundo período de la Edad Media. el cristianismo era ya conocido en casi todos los países del globo, pero en muchas

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