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412 P. III.-MISIONOLOGÍA DESCRIPTIVA ticas y misioneros franciscanos y dominicos al incógnito y lejano Oriente (29). Así, pues, en 1245 el Pontífice envió al franciscano Juan de Piano Carpini con una embajada al Gran Kan, y aunque no pudo conseguir nada de él, sin embargo, predicó el Evangelio en aque– llos países con algún fruto. Los mogoles y los tártaros vieron también con a~ombro cómo franciscanos audaces penetraban en sus tierras, tales como Guillermo de Rubrouck, Odorico de Porde– none, quien en el año 1318 se dirigió a Oriente pasando por Cons– tantinopla, Trebisonda, Persia, Sumatra, Java, Borneo, Cochinchi– na, y llegando por fin a Cantón, penetró en la capital del Imperio Chino hacia el año 1325 (30). 576. Juan de Montecorv-ino.-Especial menc10n merece entre todos los misioneros del Extremo Oriente Juan de Montecorvino, franciscano, quien, valiéndose de su calidad de embajador, pre– dicó el Evangelio en aquellos paíse (1278-1328), con tal éxito que ganó para el catolicismo hasta algunos príncipes mogoles, fun– dando una floreciente cristiandad de muchos miles de fieles. El año 1289 dió cuenta al Papa del éxito obtenido, y le rogó le en– viara misioneros que le ayudasen. El Papa, condescendiendo con sus deseos, le dió algunos compañeros franciscanos, y después, al nombrarle arzobispo de Pekín (1307), le dió facultad para que consagrara él mismo, de entre sus compañeros, todos los obispos sufragáneos que creyera conveniente. Querido de los mogoles, que le veneraban como santo, y del mismo Gran Kan, que gustaba de tenerlo consigo y conversar con él, murió en 1328, dejando una Iglesia muy floreciente que se mantuvo hasta el advenimiento de la dinastía indígena de los Ming (1:368), que persiguió a los cató– licos hasta hacerlos desaparecer casi por completo (31). Al saberse la muerte de Montecorvino, el Papa Juan XXII designó como sucesor en la Sede al minorita Fr. Nicolás, pero no consta que pudiera llegar a tomar posesión de la archidiócesis de Pekín. Benedicto XII envió la célebre embajada del franciscano Juan de Marignolli con unos cincuenta misioneros, de los cuales sólo algunos pudieron llegar en 1342 a Kanbaliq, siendo recibidos con gran solemnidad y demostraciones de alegría por el Empera– dor. Marignolli, en su relación, habla de los grandes progresos que el cristianismo había hecho en China, donde existían ya hermosas y ricas iglesias. (29) Cfr. ScH~1IDLIN, o. e" p. 1:,:1; LE~1~1E'.iS, Die IIciciemnissioncn des SJJ/itmittclaltcrs, Münster in W., HJHI. (30/ lVíATnon, Notes Sllr le rovagc de Fr Jcan ele Plan Carpin, Paris, 1912; J. DE GHELLr;--c1:, S. J., Les Franci;:cancs en Chine aux XIIIe-XJVc siCclcs, Cic1nblour, 1927; H. ConDIER, Les royuucs en .tlsie au XIV siéclc du bien heurcux Fr. Odor:c de Pordenone, Paris, lSGl. (31) WIXGAERT, Notes SllT Jcan ele Mont Corrin, Lille, 1924.

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