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CAP. III.-EDAD MEDIA (SIGLOS v-xv) 409 ticos se hicieron en los siglos XIII y XIV muchas tentativas, sobre todo en el período que va del Concilio de Lyon (1274) al Conci– lio de Florencia ( 1438). 569. Dominicos y franciscanos.-El espíritu misionero se había mitigado en los siglos x, XI y xn, debido, sin duda, a las grandes pruebas por las que atravesó la Iglesia en este período. Faltaban muchos pueblos por evangelizar, y Dios suscitó celosos operarios que se lanzaron con nuevo fervor a conquistarlos para la fe. La Iglesia misionera recibe alientos con la fundación de las dos gran– des Ordenes de franciscanos v dominicos. Ordenes oor excelencia misioneras, nue dan un extr;ordinario impulso al -apostolado en Europa, Asia- y Africa. Los dominicos (1215) fundados por el español Santo Domingo de Guzmán, y los franciscanos (1209) por el italiano San Francisco de Asís, fueron como dos grandes y aguerridos ejércitos misione– ros que se lanzaron a recorrer el mundo como los Apóstoles y los primeros discípulos de Jesús, haciendo resonar la palabra evan– gélica en las plazas de las ciudades de Europa, en las selvas vírge– nes de los países más remotos del Asia y en las cálidas regiones del Africa. Estas dos Ordenes pobres, móviles y dinámicas, como requería el momento histórico, bajo la dirección central de Roma, abren 1ma nueva y gloriosa era en la Historia de las misiones católicas (25). También los misioneros trabajan con éxito en los países balcá– nicos y en el Norte de Africa. 570. Misiones de los dominicos. - Santo Domingo fué ya un insigne misionero, que trabajó con celo infatigable en la conver– sión de los herejes del sur de Francia, sobre todo de los albigen– ses, muchísimos de los cuales volvieron al seno del catolicismo, especialmente después que la santísima Virgen le reveló el rezo del santo Rosario. Uno de sus más gloriosos discípulos, San Jacinto (1183-1257). predicó el Evangelio en Rusia, dejando oír su voz en las orillas del mar Negro. Los dominicos evangelizaron igualmente las regiones de Pa– lestina, Persia y Armenia, en unión dr, los franciscanos, consi– guiendo grandes triunfos para el catolicismo los dominicos Fran- co de Perusa, Bartolomé de Bolonia. Andrés de . }\ili- sionaron también entre los musulmanes de Túnez, lvia- (25) «Con la entrada de las dos grandes Ordene-.; de :VTcndieantcs, donunicos --dice A.ltaner -, sc.: inició un can1bio en la historia 1nc..-Oieval de El irn~~ulso in:<•ial, el entusiasmo que am!Jcs fundadores se esforzaron en sus Ordenes hicieron que tomase un feliz au¡:;e la acción misionera y como que naciera una nueva luz de una oscura noche.» Die Dorninil,:a1H'rTnisszo':1 des 13 Jahrlmndcrts, p. 2, Habelschwertd, 1924.
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