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CAP. III.-EDAD MEDIA (SIGLOS v-xv) 405 misionero se puede decir que fué el rey Boris, que se bautizó ha– cia el 864 y fué apadrinado por el emperador Miguel III. Después pidió obispos y misioneros al Papa Nicolás I (858-867), quien acce– dió gustoso a sus deseos. En tiempo de Carlomagno los obispos de Salzburgo llevaron la luz del Evangelio a Moravia y el norte de Hungría; pero no pa– rece que obtuvieron grandes resultados. Dios suscitó dos grandes apóstoles, San Cirilo y San Metodio, monjes de San Basilio, na– turales de Tesalónica, que trabajaron con celo en la conversión de los moravos. Comenzaron a predicar (862) con tal éxito entre aque– llos pueblos que llamó la atención del Papa y de toda la cristian– dad, que los miró desde entonces como modelo de apóstoles, no faltando envidiosos que los acusaran ante el Pontífice de inten– ciones poco rectas en su evangelización. El Papa Adriano II (867-872) los recibió benignamente y apro– bó las innovaciones litúrgicas de los dos hermanos. San Cirilo mu– rió santamente en Roma el 4 de febrero de 869. San Metodio, con– sagrado obispo de Moravia, volvió al campo de su actividad apos– tólica, continuando en la evangelización hasta su muerte, suce– dida el 6 de abril de 885 (18). La conversión de Bohemia al cristianismo no comenzó hasta el 845, en que catorce jefes bohemios abrazaron la religión cató– lica, que se fué extendiendo lentamente al principio y aun fué perseguida durante el reinado de Boleslao I; pero, vencido éste por Otón I, y reinando Bolcslao II, protector del cristianismo, los bohemios abrazaron casi todos la fe católica (967-99). Boleslao fundó el obispado de Praga, de cuya sede fué segundo obispo San Adalberto, quien, por oponerse a las costumbres paganas que esta– ban vigentes en gran parte del país, se vió obligado a abandonar su sede, yendo entre los prusianos, donde obtuvo la palma del martirio. Hacia el 1000, Bohemia podía considerarse casi comple– tamente católica (19). A la conversión de los bohemios siguió la de los polacos. Sacer– dotes moravos refugiados en Polonia al principio del siglo x logra– ron bautizar muchos paganos en Cracovia y sus alrededores. El duque Mieceslao, casado con Dobrawa, hija de Boleslao I de Bo– hemia, se convirtió al cristianismo por influjo de su esposa y se hizo bautizar en 966, siguiendo su ejemplo gran parte del pueblo. Misioneros bohemios y alemanes y, más tarde, los monjes bene– dictinos trabajaron por completar la obra de Mieceslao. En 969 fué erigido el obispado de Posen, y en el año 1000, el arzobispado de Gnesen (20). (18) Cfr. PIIILAHET, Die hiograr1/iiscl1cn Wcrkc ül>cr die bcidcn Siavcna¡1osícl, Cyrill un:i Met/wd, l847; GmzLL, Gcschichtc dcr S101:cnaposte! Cyr:!lus und Mctho– dius, \Vit:'n, lHGl. (19) Cir. ZELExc;, De rcligionis christianac in Buhcrnia 71rincipiis, Praga. lf5f1. (20) Cfr. LENCENICH, Disscrtatio de rctigionis christiannc in Polonia initiis, 1732.
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