BCCCAP00000000000000000000621
CAP. III.-EDAD MEDIA (SIGLOS v-xv) 399 los longobardos, los anglosajones, los germanos, los eslavos, los escandinavos y otros pueblos. 555. Bibliografía.-ALGERMISSEN: Germanentum und Christentum, Han• nover, 1935.-ESPASA: Enciclopedia Universal Ilustrada ... , palabra «Germa• nos», t. 25, p. 1499, Barcelona, 1924.-FREDEGANDUS (Callaey) AB ANTVERPIA., O. F. M. Cap.: Praeiectiones Hist. EccL aetatis mediae et modernae, pági– nas 7-63, Roma, 1937.-L. HALPHEN: Les Barbares des grandes invasions aux conquétes turques du IXº siecle, Paris, 1926.-F. MoNTALBÁN: Manual de Hist. de las Misiones, pp. 140-256. - E. DE MoREAU, S. J.: Les missions médiévales, en DESCAMPS: Hist. Génér. comparée des Miss., cap. IV, pági– nas 141-299.-SCHMIDLIN: Kath. Missionsgeschichte, pp. 105-149, Steyl, 1924. TRECCANI: Enciclopedia Italiana, t. XXXI, palabra «Slavi».-VILLADA, S. J.: Historia Eclesiástica de España, vol. II, Madrid, 1932-33. - En estas obras mencionadas y en las Historias Eclesiásticas se encuentra abundante biblio– grafía acerca de la cristianización de cada uno de los pueblos germano– eslavos. 556. La conversión de los bárbaros.-La mayor parte de los pueblos bárbaros que, rompiendo las vallas del Imperio Romano, invadieron Europa, eran infieles, a excepción de algunos, como los godos y longobardos, que profesaban el arrianismo. La Iglesia, siempre madre solícita de todos, no podía menos de predicarles la fe. Insignes y santos misioneros emprendieron la obra de evangelización de aquellos pueblos que se establecie– ron de asiento en el Imperio Romano, formando nacionalidades nuevas que era preciso convertir a la fe de Jesucristo, lo que lo– graron tan completamente que a fines del siglo XIV casi toda Eu– ropa quedaba ganada para Jesucristo, «constituyendo-dice el Padre Hilarión Gil, S. J.-Ha conversión y civilización de los bárbaros la gran obra de la Iglesia en la Edad Media (1). 557. San Remigio y los francos.-San Remigio de Reims (437- 533) fué el principal apóstol de los francos, uno de los pueblos más numerosos y mejor organizados de los bárbaros, los que se mostraron al principio reacios en aceptar la doctrina del Evan– gelio, hasta que el Santo Obispo de Reims, secundado por la reina Clotilde, esposa del gran Clodoveo, rey de los francos, logró domar la fiereza de este célebre caudillo, quien convertido al catolicismo (496), arrastró con su ejemplo a abrazarle a muchos de sus súbditos, siendo los francos el primer pueblo bárbaro que abrazó colectivamente la fe católica, por lo que Francia se gloría de ser en este sentido la primogénita de la Iglesia (2). En la conversión de los francos y reorganización de la Iglesia trabaja– ron también otros insignes apóstoles y obispos, como San Eleu- (1) Las Misiones Católicas, primera parte, p. 13 (tomo III de la Biblioteca de «El Siglo de las Misiones»). (2) Cfr. A. F. OzANAM, Civilisation cliétienne chez !es Francs, Paris, 1849.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz