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380 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA cooperac10n cristiana unificada y universalizada por las Obras Pontificias; en el régimen y en la estrategia misional, trabajando según los planes pontificios. Debe ser, finalmente, católico por la actividad misionera, que incumbe a todos: Papas, Obispos, Sacer– dotes y fieles; porque el precepto de la caridad de Cristo nos urge sin restricción. La obra de la conversión del mundo es de todos, y es de hoy; no se puede encomendar a otros ni dejar para mañana. Ha sonado la hora undécima. 525. 7. Método extensivo e intensivo.-Unos misionólogos abo– gan por el método extensivo de ocupación de terreno, avanzando rápidamente para impedir el paso al enemigo, y tomar posesión de los puntos principales y de estrategia misional; otros prefieren ir despacio, consolidando y perfeccionando las posiciones conquis– tadas. Creo que una sabia e inteligente armonía de los dos métodos dará mejor resultado. Una parte del ejército misionero se dedique a avanzar, explorar y conquistar; y otra, simultáneamente, a consolidar, asegurar lo conquistado, por la instrucción, educación, formación cristiana, eclesiástica, etc. De esta manera se conse– guirán los dos fines de extensión y de intensidad misional. Claro es que para esto se necesita mayor número de personal y de medios (3). 526. 8. Métodos particulares.-Entran también dentro de la metodología misionera las Reglas y Estatutos que las Ordenes e Institutos misioneros han dado para sus respectivas misiones. Tres criterios principalmente deben presidir estas reglas o normas: a) que estén en todo conformes con las orientaciones y disposi– ciones pontificias; b) con las tradiciones propias de la Orden o Entidad; e) con las exigencias de lugar, personas, índole, psico– logía, etc., de los puntos de misión. Por esto, en su redacción deben brillar la ciencia, la prudencia y la experiencia misioneras. Lo que acabamos de exponer y lo que está ya dicho en otras partes de la obra nos parece suficiente para que misionólogos y misioneros sepan que la actividad puede ser multiforme, y que la conversión del mundo debe realizarse conforme a los planes di– vinos de una Sabiduría Providencial. (3) Cfr. SCHMIDLIN, Kath. Missions!ehre, p. 335.

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