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378 P. II.-T.IISIONOLOGÍA JURÍDICA c10n (1). El bautismo lo conferían sin tardanza y establecían luego obispos y sacerdotes en cada iglesia, fundada generalmente por algún Apóstol. 520. 2. Método patrístico. - Este puede considerarse en dos sentidos: uno, apologético, que usaban los grandes apologistas cris– tianos contra los herejes y perseguidores, y otro, doctrinal, contra los filósofos y paganos. No se trataba sólo de instruir y predicar, sino también de defender y tratar con personas cultas, inteligen– tes y adversas; por esto, Dios suscitó esa pléyade inmensa de Apo– logistas, Padres y Doctores que defendieron y explicaron los dog– mas del Cristianismo, cambiando la estrategia misionera. 521. 3. Método monacal.-La evangelización del Imperio ro– mano se diferenció notablemente de la de los pueblos germanos y razas bárbaras. La gran familia indo-germana carecía de la cul– tura grecorromana, y así las misiones tenían un doble objeto: cris– tianizar y civilizar. La evangelización entre los paganos se ejercía frecuentemente por los monjes, como San Columbán, San Patri– cio, San Agustín, San Bonifacio, San Amando, etc., que avanza– ban de ordinario rodeados de monjes. Existían también las gran– des Abadías, de las cuales salían los monjes a recorrer los países para cristianizarlos, conservando siempre su vínculo de unión con la Abadía a que pertenecían. La tendencia era a la conversión de las grandes masas, acrecentar el número, cuidándose poco de la consolidación e instrucción de los convertidos. Creían que ante todo era necesario sacar a los individuos del paganismo, que des– pués del bautismo se irían educando cristianamente dentro de la Iglesia. Como resultado de la doble labor de los monjes de civili– zar y cristianizar se logró formar una Europa culta y cristiana. 522. 4. Método mintar.-La Iglesia tuvo que recurrir más de una vez a los medios violentos de las armas para librarse de los judíos y musulmanes. Se fundaron entonces las Ordenes Milita– res y se organizaron las célebres Cruzadas con intención primaria de rescatar los Santos Lugares y con el fin también de unir el Oriente con el Ocidente, pero sin grandes resultados positivos. Los franciscanos y dominicos predican more Apostolorum y son en– viados por los Papas al Africa, al Asia, llegando hasta las regiones del Extremo Oriente. Los heraldos del Evangelio propagaron la fe en los más remo– tos países entonces conocidos, e iniciaron una nueva era misionera con el antiguo método apostólico. (1) Cfr. P. A. \'A:-l' DE1l ME.."i'S BROUGGHE, Método Misionero histórico, en Bi:,lio– thcca Hispana Missionwn, t. I, p,;1. 33 y sigs.

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