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CAP. VI.-DE LA TÁCTICA DEL APOSTOLADO 375 Aparte de estos conocimientos, que miran más bien a la colec– tividad separada como tal, es necesario conocer a los individuos en particular. Si obran con malicia o de buena fe; con ignorancia vencible o invencible; engañados por falsas doctrinas o seducidos por las pasiones ; si las dificultades para la conversión proceden de la mente, del corazón o de las dos cosas. En las instrucciones y discusiones se deben establecer sólida– mente los principios, resolver con claridad las objeciones y pro– ceder con lealtad. Generalmente suelen ser diferentes las dificul– tades teóricas y prácticas que oponen los disidentes del Oriente de las que presentan los protestantes del Occidente. Según el cam– po en que trabajen los misioneros, deberán prepararse científica– mente para manifestar la doctrina verdadera y que ninguno vi– tupere su apostólico ministerio. Entre los protestantes hay mul– tiplicidad de sectas, de tendencias y de tipos, a los cuales conven– drá tratar diferentemente, según la particular ideología de cada grupo (8). 2. LA PENETRACIÓN MISIONERA.-En estos últimos tiempos S€ nota una tendencia grande a la unión de todas las Iglesias ; pero la verdadera Iglesia de Cristo no es, ni puede ser, una federación de comunidades cristianas que pueden profesar doctrinas distintas y aun abiertamente contrarias. Para unirse a la Iglesia Católica es necesario aceptar su credo íntegro y someterse a la suprema autoridad del Vicario de Cristo y sucesor ae San Pedro. Por esto, para unirse de verdad a la Iglesia católica es necesaria la con– versión; para la conversión, además de la gracia, es necesario el conocimiento, Ignoti nulLa cupido; para el conocimiento se nece– sita la penetración. Tenemos que aproximarnos a los Hermanos Separados, conocerlos, instruirlos, llevarlos la luz de verdad. Indi– camos a continuación algunos de los modos de penetración: a) Penetración por la propaganda oral.-Los protestantes no suelen asistir a los cultos ni a la predicación que se tienen en las iglesias católicas ; por esto sería conveniente establecer cursos de misión en centros convenientes exclusivamente para los no-cató– licos, tratando con la debida competencia y prudencia los temas más útiles para ellos, exponiendo con claridad las verdades cató– licas y resolviendo las objeciones y los prejuicios que tienen con– tra la Iglesia Romana. Además, aprovechar toda ocasión para dar conferencias en locales adecuados, o bien, como se hace en algu– nas ciudades de Inglaterra, al aire libre en las plazas, en los foros o en otros centros de reunión. La radio, el cine y el teatro pueden servir también de propaganda religiosa. b) Penetración por la propaganda escrita.-La prensa tiene una influencia extraordinaria en la ideología de los individuos y de (!l) Cfr. J. E. CHA'.'.IPAG:;E, o. c., pp. G87-G96.

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