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440 - Gusto de concordancia Hay que tener el gusto de la concordancia de los medios con los fines; verbigracia, en el refec– torio de una Comunidad está muy bien un cuadro de La Cena, pero daría pruebas de menguado ta– lento quien lo colocase en un salón de recreo. Los cuadros y efigies están muy bien en su lu– gar correspondiente, pero no están bien fuera del lugar que la religión y el culto les destina; como una monja está mal en un balcón y está muy bien en su celda. Arréglese, pues, el coro como para lo que es; la iglesia lo mismo, y el locutorio idem; el orden y la armonía embellecen el sentimtento reli– gioso y da la sensación de cultura. Lo mismo que en los objetos debe buscar la concordancia en las acciones. Nuestros actos deben ser agradables o desagra– dables a los demás, según la situación de su ánimo, como el mismo manjar nos es grato o nauseabundo, según el estado de nuestro estómago. Cuando tengamos qne visitar un cuchitril, no empecemos a alabar muebles lujosos, que sería aumentar en el dueño el sentimiento de la po– breza. Hablar de cosas frívolas cuando se trata de asuntos serios, es mostrarse falto de juicio. De la misma suerte, sacar a cada frase o a cada cinco minutos motivos de religión en una conver-

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