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- 431 - El principio común a los sentimientos sociales es el amor a nuestros semejantes, que en los rel i– giosos y religiosas debe existir más vivo. De este principio y de los sentimientos dichos brotan la simpatía, sociabilidad, compañerismo, amistad, be– nevolencia, caridad, gratitud, respeto, compasión, admiración y el amor fraternal, etc., etc. Expongamos-brevemente aigunos de estos sen– timientos que tienen mayor relación con nuestro objeto. La caridad, de que ya hemos hablado en otra parte, exige la tolerancia mutua en las flaquezas; aconseja sufrir afectuosamente las impertinencias, abstenernos de injuriar, y procurar el socorro mate– rial y espiritual de los hermanos y prójimos. La gratitud es la mejor moneda para pagar los beneficios recibidos. En el orden natural se la de– bemos a nuestros padres, superiores, maestros y a todos los que nos proporcionan bienes morales o materiales. ~ Respeto. Si debemos guardar todo género de - consideraciones a nuestros semejantes en el mundo, mucho más en la religión. Las personas que mere– cen mayor respeto son las constituídas en autori– dad, y las que por su avanzada edad o por sus achaques son dignas de mayor consideración. Lejos de nosotros el desprecio, la violación del derecho, el quebrantamiento de las reglas de aten– ción social. Lejos las sediciones, rebeldías y entorpecimien-
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