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- 430 - en cuenta lo que sobre ello dejamos dicho. (Pági– na 29, nota). La sensibilidad de las personas es orgánica o psicológica: aquélla es física o corporal que discier– ne las impresiones que se producen en el cuerpo; y ésta es racional, y es la facultad de sentir, a causa de fenómenos psíquicos que tienen su origen en la inteligencia y en la voluntad. < 1 l Como el religioso no dejó de ser hombre, po– see esta sensibilidad, y es preciso confesar que parte de su felicidad en la tierra depende de que se verifiquen en debidas condiciones las sensacio– nes psicológicas. No es un fenómeno raro oir a almas consagra– das a Dios, exclamar: « Soy desgraciada; no recibo más que disgustos... • La sensación que causa la tranquilidad del alma, la práctica del bien, las de– licadezas del trato y de la amistad fraternal, son un caudal de inmensa riqueza para las almas que se han hecho pobres por Jesucristo. • No hay derecho a privarlas de estos legítimos goces del alma. Se desarrollan y avivan por medio de la vida social, que afirma el trato y el sentimiento de relc1- ciones. La vida social reclama sobre todo cultura de los sentimientos sociales, que son los que nacen de la necesidad que el hombre tiene de vivir con otros. (1) En general, la sensibilidad es la facultad espontánea de percibir y reproducir los sentimientos de las impresiones naturales.
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