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- 421 - patológicas que parecen verdaderas enajenaciones mentales. En sentir del Doctor Surbed, el escrúpulo es una fobia, temor enfermizo de pecar, miedo de condenarse y de ir al infierno. Es temor instin– tivo, erróneo contra razón, pero que persiste y se impone; es una verdadera obsesión que depende generalmente de trastornos nerviosos encefálicos. Por eso se ocupan de escrupulosos, no solamente los moralistas, sino también los médicos más há~ biles. < 1) .· Para su curación es de todo punto imprescindi~ ble una obediencia absoluta al director. Conviene desde luego que el paciente crea que no vemos en él un cliente o un «caso interesante» de difícil curación ... Mostradle, en cambio, los pev ligros de la sensibilidad enfermiza. Esforzaos en descubrir en el enfermo cualida• des superiores y declarádselas para enaltecerle a sus propios ojos. ¡Tiene tanta necesidad de hallar confianza en sí mismo! Indicadle el pensamiento fijo de que ha de curar... Evitad el causar la impre– sión de que se le tiene por enfermo imaginario, - .pero demostradle sus contradicciones e incoheren– cias. No cedais nunca a sus manías. La psicoterapia ocupa, desde luego, el primer lugar en la curación de estas enfermedades y el buen director la practica sin darse cuenta. En los histéricos y ~scrupulosos tiene el alma como tra- (1) La penseé Contemporaine, 25 Marzo de 1906.
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