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- 420 - El Doctor Briquet escribe que el histerismo es la «locura de la sensibilidad». Hemos conocido casos de inferirse ellas mismas heridas en el cuerpo para acusar de culpa a perso– nas a quienes cobraron grande aversión. Sus delaciones se refieren sobre todo a atenta– dos contra el pudor, y como añade cuerdamente el P. Raimond, los sacerdotes y médicos que están partioularmente expuestos a ello por su 111i11istcrio, nunca serán demasiado precavidos con ellas. < 1 > Sin embargo, las mujeres más castas y honestas pueden ser histéricas. El histerismo es una enferme– dad nerviosa que nada tiene de común con los ape– titos sensuales, como advirtió Legrand du Saulle ... Algunas las hay de todo punto inofensivas; pero la cautela está en su lugar. Escrupulosos Unido íntimamente con el tema de los hbtéri– cos, tenemos el de los escrupulosos. Son víctimas de ideas obsidentes ... son seres perturbados, obse– sionados... No se deben fiar de si mismos y sin embargo viven aferrados a su parecer con tenaci– dad incomprensible. · En los escrupulosos, a veces, se manifiestan formas monomaniacas, autosugestiones, obsesiones (1) Guía de ncrvipsos, cap. III, pú¡;. (i(i,

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