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- 416 - d) Debemos no olvidar que también el clima influye sobre el temperamento y carácter. En la zona tórrida el niño es más precoz; el aire, las cos– tumbres, el desorden en la educación le enseñan a vivir demasiado pronto. Sus ardientes rayos de sol y la fertilidad de la tierra virgen obligan a no fijarse en cosa alguna que requiera tranquilidad y orden, reflexión y madurez. Por lo cual no se debe exigir tanto reposo y reflexión a los nacidos o educados en tales zonas. Producen más poetas que pen– sadores, más artistas que hombres de ciencia. El clima frío parece el medio ambiente de la razón y de la sequedad. El clima cálido parece el medio ambiente de la fantasía y del humor jovial. El clima frío es el aguijón de la actividad; el cálido es el acariciador de la pereza. El clima, en suma, influye en el temperamento, en el carácter y en el humor. Corolario No se diga, pues, que todos deben ser y son lo mismo. Estas diferencias producidas por los fenó– menos externos deben atenderse para medir los fenómenos internos. Sin embargo, no son las exterioridades y apa– riencias las que nos dan la medida exacta de la substancia interna...
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