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- 415 - unívocas, sobre todo teniendo en cuenta la condi– ción sexual. e) No os debe extrañar que una persona que habitualmente os fué simpática y agradable se vuel– va todo lo contrario, v. gr.: por influencia de una enfermedad. Las enfermedades de carácter nervioso llamadas hipocondríacas producen y desarrollan las pasiones de la tristeza y del temor, impulsan a los errores de la imaginación y, cuando llega a su último período, causan demencia, furor, imbecilidad. La hemitis, Ol el histerismo y la inflamación del cerebro, las agudas afecciones del estómago y del diafragma, producen grandes trastornos en lo físico y en lo moral y hasta llegan al frenesí y al delirio. C1;1ando se padece alguna de esas enfermedades no es raro sufrir manías y hasta locuras. Decimos entonces; que se tiene un humor insu– frible. Es preciso, pues, tener en cuenta estas ctoren– cias cuando alguna persona nos cause amarguras por su trato; y si vemos que su proceder maniático o frenético o de aprensión excesiva nace de alguna cau:::a mol'bosa, compadezcamos al doliente, pero no ~chaquemos su proceder a cambio voluntario de conducta o) rnala_voluntad.1 Harto sufre_ quien po( enfermo tanto hace sufrir. (1) Irritación de la sangre.'

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