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- 408 - Creemos n1ás práctica esta otra clasificación: carácter intrigante, chismoso y curioso. El intrigante es adulador, insinuante, osado, según lo requieran sus proyectos. Es capaz de comprometer toda la Comunidad, no tanto por la superioridad de sus facultades, como por la habili– dad para fingir. Corno el camaleón, toma todos los colores, excepto el blanco, del deber y de la verdad. Los medios que emplea son censuras de lo que ha fracasado, promesas para el porvenir, servicios que prestará, con que gana la voluntad ajena. Los chismosos son, según Bossuet, los que hipócritamente, después de azuzar la lengua y pre– parar los discursos para degollar al primer «victi– ma,, encubren sus designios con apariencias de celo. El chismoso a veces es tan irritado como hi– pócrita. Sus oficios son: atisbar, contar, calumniar, que también los emplea el intrigante... Oficios tan odiosos como enemigos de la caridad y de la paz común. Las personas que se hacen eco de los rumores públicos corren gran riesgo de ser difamadores. (Muller.) El curioso va rondando constantemente por la casa, perdiendo el tiempo en idas y venidas. No entra ni sale cosa que no la descubra. Se dirá que está en todas las oficiné;\S o que todos le descubren su corazón. De todos tres, el peor es el intrigante, que se hace desvergonzado cuando se le coge en la intriga

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