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400 - a paz, no podemos olvidar el capítulo de los caracteres. Precisamente para la educación social y reli– giosa, basada en la propia abnegación, el carácter es esencial. Las costumbres ejercen gran dominio e influen– cia en la formación del carácter. Principios a) Ei hombre sin carácter, juguete de contrarios vientos y sentimientos, puede, en vez de hacer un bien, producir muchos trastornos y males en las Comunidades. Él sólo se preocupa de salir del paso de cualquiera manera que sea, no reparando si el medio de que se valen traerá algún trastorno a los demás. El carácter puede -ser una virtud, un don vir– tuoso. Se dibuja desde joven, y hasta en las muecas de los niños al llorar, se puede ver sus rasgos; hasta en la entonación de sus vocecitas ~e puede traducir algo de ellos. b) La ciencia de los caracteres está todavía en embrión, está sin construir; pero de hecho su estu– dio puede beneficiar poderosamente a la edución. Los ensayos de Gal! y La vater y las notas de Gustavo Le Bon y los apuntes de Ribot y Malapert
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