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- 398 - en virtud de la cual, el sujeto responde speciali modo al influje de ciertos agentes que afectan los órga– nos. Realmente la fisiología y la Medicina experi– mental admiten la existencia de predisposiciones normales, y de predisposiciones patológicas que no provienen de los caracteres de la sangre, sino de la constitución y organización del sistema nervioso. Entendemos que la diferencia de aptitudes y de la irritabilidad del sistema nervioso constituye pro– piamente la idiosincrasia. O si se quiere, es el resultado del predominio de una víscera de primer orden en grado tal que desarrolla, en el organismo, efectos generales tanto del orden fisiológico como del patológico. O> La idiosincrasia, que es, pues, la especial m:t– nera de ser del individuo, determinando inclinacio– nes particulares, repugnancias, etc., merece estudio y atención, igualmente que los temperamentos. La idiosincrasia congénita, que nace con el individuo y se advierte desde la infancia, a causa de su singularidad funcional, no depende de la voluntad. Hay personas que vomitan siempre _que comen azúcar; hay otras que no pueden comer mariscos sin sufrir erisipelas faci_ales y exantemas 12 > febriles. Hay quienes se crispan de nervios cuando se rasga un papel de estraza o cuando rozan con· huesos. (1) Cfr. C. Bernard Lecons de Patologie experimentale.-P. Barbens Introductio pathologica, pág. 238. 2) Erupciones de la piel.
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