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- 394 - La observación enseña que los nerviosos son de exquisita sensibilidad, de inteligencia despejada, con aptitudes para la especulación elevada, firmes de carácter y de grande amor propio. Los sanguíneos son fáciles de impresionarse, propenden a la sensualidad, son amigos de música y poesía, benévolos y compasivos, generalmente, y buenos amigos. Los melancólicos, amantes de la soledad, con– templativos, exentos de grandes vicios, pero mo– lestos y cansados en las Comunidades por la triste– za que les domina y por cambiar extrañamente de humor. Tienen, sin embargo, pasiones vigorosas, envidia, s0spechas, celos, distimmia (depresión de ánimo); son profundos de conceptos, pero volunta– riosos y de pocos amigos. Los flemáticos son de imaginación fría, propen– sos a los placeres de la mesa, perezosos y amigos de la ociosidad; carecen de entusiasmos, lo mismo para el estudio que para las artes y para la gloria. Para acertar en nuestro trato con cada uno, hay que tener en cuenta que los flemáticos son fáciles en seguir la opinión ajena, por lo mismo que son difíciles en resol verse por sí propios. Se acobardan al menor obstáculo, pero son suaves, económicos, senciilos y rectos, y hasta prudentes para ei manejo · de asuntos ordinarios. Los melancólicos, corno son exaltados en ideas y desconfiados, son testarudos, escrupulosos, de trato áspero y difícil.

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