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- 390 - del predominio absoluto o relativo de un sistema o subsistema orgánico «ab ovo,,. < 1 > En efecto, el predominio anatómico y funcional de un sistema del cuerpo humano da razonable– mente base para la clasificación de los temperamen– tos, aunque muchos médicos modernos, se obstinen en no admitirlos. < 2 > Las resultantes nerviosas de los sistemas senso– rial-motor, simpático y parasimpático, depelldien– tes de la irrigación sanguínea, nos permiten afirmar– nos en el pensamiento de Letamendi. El temperamento significa la fuerza que la acti– vidad del alma desarrolla en las distintas circuns– tancias en que se encuentra. La preponderancia de la actividad de un órgano o sistema particular sobre otros, que da origen al temperamento, representa los efectos físicos espe– ciales de dicha actividad, pero por la mutua y es– tricta relación entre el alma y el cuerpo, resultan también efectos morales y psíquicos, dependientes del temperamento. Por eso el temperamento merece atención seria porque ejerce influencia en los gustos e inciinacio– nes, como lo reconocen médicos y ascéticos. Los elementos principales del temperamento son fuerza y movinliento; entendiendo por fuerza la eficacia natural, la potencia de nue~tra actividad. !) «Pato!. Generah. Tomo II, pág. 834. 2) El Sr. Carral y Maestro, en sus , Elementos de Patología, (p;ígína 501) dice que los libros modernos uo hablan de ternperame1¡tos. Efectiva– mente, hoy apenas se tienen en cuenta más que los temperamentos mMbi– dos (diatesis), cuyas formas principales son el artritismo y el linfatismo.
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