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- 388 -- Sin embargo terminaremos con cuatro reglas de conducta en lo que atañe al régimen alimenticio. a) Téngase entendido que una cosa es poder energético, y otra cosa la cualidad digestible del alimento. Las legumbres, v. gr., tienen más nitrato de carbono que las carnes; pero las le– gumbres secas cocidas enteras pueden repu– tarse como alimentos pesados. En cambio las carnes de maníferos, aves, etc., en estado fres– co y bien masticadas, se consideran de fácil digestión. b) El que se nutra de carnes, tenga advertido que a veces tienen ciertos gusanos (tenias, triquina, etcétera), que pueden producir en el hombre enfermedades graves. y aun mortales, y por tanto no deben comerse crudas o sin que hayan sido sometidas a una temperatura de 70 grados en todo su grosor. Aun la leche, cuando hay la menor sospecha, debe ser hervida. e) En la preparación o guisado, no deben em– plearse utensilios de cobre, estaño, ni cinc, porque es posible que les comuniquen propie– dades venenosas. d¡ Las aguas estancadas son peligrosas, si no se calientan a 110 grados y se les hace después recobrar el aire de que fueron privadas por la ebullición. Las de lluvia no son tampoco re– comendables como bebida, contienen- irnpure– zas arrastradas de la atmósfera y, además, care-

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