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- 387 No hay bebida que más convenga al hombre; pero el exceso habitual del agua hace perder el apetito, produce la atonía del tubo digestivo, y cau– sa cólicos y diarreas, la plétora acuosa del sistema vascular, etc. La insuficiencia, en cambio, de ella da lugar a la tendencia a la coagulación de la sangre. Finalmente, siendo el agua un elemento tan im– portante, que el 90 por 100 de la parte líquida de la misma sangre es agua, es indispen~able mirar por su pureza, procurando que no tenga ni excesi– vas sales ni gérmenes nocivos. <O Las bebidas alcohólicas tienen la misma imporQ tancia, pero en sentido inverso, es decir, de pro• hibición o conveniencia de no usarlas ... NOTA.-En todo lo dicho en este capítulo y aun en todo el tratado o parte 3.ª, debe tenerse en cuenta que no actuamos de médico... Este es el que verdaderamente debe regular la aplicación de las reglas que exponemos. En caso de en.: fermedad el quid está en acertar con la causa, y esto correspondo al profesional. El cuerpo humano es un stradivarius delicioso, que sólo un artista puede manejarlo con utilidad y pro- vecho para arrancarle arpegios y armonías. (1) · El agua no debe tener más de medio gramo de sales en cada litro. (Ricardo Pradell, ,El libro de la Salud», pág. 93). Para inmunizarla puede utilizarse el filtro chamberland, sistema Pasteur; la ebullición, cuidando después de airearla de nuevo; o la esterilización por medio de los rayos ultraviolaccos con lámparas especiales. 2fi

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